sábado, 31 de diciembre de 2011

Ya te vas, 2011

Dentro de unas horas ya serás historia, año 2011. Has sido un año lleno de momentos inolvidables, tanto malos como buenos.

ENERO
Comenzó el año, y con él las miles de promesas, y compromisos, que me hago siempre a mi misma. Alguna la he cumplido.
En este mes una personita muy especial me anunció que "se había prometido", ¡¡qué alegría!!, saber que en medio de su querida tierra ocre habían afianzado su relación y habían dado un paso más me llenó de emoción.

FEBRERO
Celebrar en Madrid el bautizo del tercer hijo de un amigo, de una familia que crece y se construye día a día compartiéndolo siempre con los demás, qué suerte tenemos en la Tierra de tener a gente que, como ellos, nos acercan tanto al Cielo.

MARZO
Operaron a mi madre, necesitó que la cuidáramos y eso también ayuda, porque aprendes a desprenderte un poquito de ti y tender la mano.

ABRIL
Mi sobrino cumple un año alegrándonos la vida. cómo pasa el tiempo.

MAYO
Dudar, dudar mucho fue lo que me pasó. Pero dudando, alguna vez puedes llegar a encontrar respuestas, me dijeron.
En este mes hubo dos personitas muy bonitas por dentro que me anunciaron que se casaban, qué bonito es el amor.
JUNIO
Mes de intenso trabajo y renovar ilusiones. También mes de despedidas, y aunque supiera que volvería a disfrutar de su presencia en poco tiempo, era consciente de que les echaría de menos.

JULIO
Comenzarlo en el origen, en la raíz de todo ese sueño que un ser muy especial un día tuvo y conocer más de cerca sus primeros pasos e interntar soñar un poquito yo también, porque otro mundo es posible y si hace unos siglos hubo quien lo creyó, nosotros tenemos que continuarlo.
Terminarlo en familia, de vecaciones, en el mar, con la mirada puesta en el horizonte.

AGOSTO
Comida familiar en el Monasterio, como cada año desde hace tantos.
Conocer al nuevo hijo de una gran persona a la que quiero mucho, ¡¡tan bonito y lleno de vida!!

SEPTIEMBRE
Volver a verles, a mis pequeñitos seres que consiguen sacar lo mejor de mi. Son la reafirmación cotidiana de mi vocación y el motivo de muchas de mis alegrías.
Un viaje a lanzarote lleno de risa, de montar en dromedaria, de pasear por tierras volcánicas y conocer unos paisajes tan distintos a los que acostumbro.

OCTUBRE
Mes de vendimia, de recogida del fruto que saca adelante a muchas familias de mi tierra, que ha sacado adelante a mi familia materna. El mes de la Pilarica, de recordar muchísimo a mis abuelitos que tanto disfrutaban con su fiesta en medio de la vendimia.

NOVIEMBRE
Comencé el mes cumpliendo años, como cada Noviembre. Encuentro Ágora, días de reencontrarme con personas a las que amo mucho.
También fue el mes de tomar una decisión muy dura, una decisión que me ha dejado marcada, pero que tuve que tomar porque mi integridad física, y sobretodo la moral, están por encima de todo y sobretodo porque quiero ser fiel a mi proyecto de vida.
Y no puedo olvidarme, que en medio de esos miedos y esa pena tan grande, mi sobrino me dijo por primera vez TE QUIERO. Yo sé que con los ojitos me lo había dicho muchas veces, pero oírselo de viva voz me lleno de emoción, y ahora me lo repite cada día.

DICIEMBRE
Volver a pasear por Valladolid, reencontrarme con gente querida, con esas calles por las que tantas veces he paseado. Celebrar el Adviento y la Navidad en familia, como siempre desde que nací, es una suerte.


Termina el año, cerrarlo como si de una cajita se tratase. Un año en el que no he dado ese paso que debía haber dado, que aún puedo darlo, que tengo que dar y le pido al 2012 que me ayude a darlo.

Me da penilla, aunque intuyo que el 2012 llega cargado de momentos mágicos, de una cotidaneidad extraordinaria

Quiero terminarlo con un spot publicitario que tanto me está haciendo pensar ultimamente, ojalá en 2012 me acostumbre a decirme a mí misma: QUE NADA TE QUITE TU MANERA DE DISFRUTAR DE LA VIDA

viernes, 9 de diciembre de 2011

Complicadas decisiones

He tenido que tomar una dura decisión que ha sido, sin duda, de las más jodidas de toda mi vida. Decisión díficil porque conlleva renunciar a algo en lo que hasta ahora creía. Decisión casi forzada. Decisión que a día de hoy aun siento que no merecía. Pero ya está hecho, me duele que haya quien esté sufriendo por ello, de veras que lo siento en lo más profundo de mi ser.

Me siento profundamente herida y no puedo evitar sentirme como una idiota por haber cedido, pensar que si esto me hubiera pasado en otro sitio hubiera sido un movidón.... Y me resulta terriblemente doloroso asumirlo. Me tambaleo, aunque haya quien me recuerde que no todo el mundo está cortado por el mismo patrón, y lo agradezco.

En estos momentos me gustaría ser valiente y tirar pá lante, pero no puedo porque estoy cabreada a la par que bloqueada.

Necesito seguir el camino cotidiano de este tiempo de Adviento, necesito acoger, ponerme en camino, velar, ... pero es que no puedo joé, no puedo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Qué caprichosa es la vida

¿Volverá la esperanza?

La busco pero no la encuentro. Y mientras tanto velo por la noche a ver si aparece, porque mis ojos están cansados pero los malditos siguen abiertos, no hay manera de hacerlos cerrarse y dejarse embaucar por ese placentero placer que es dormir.

¿Qué cosas que tiene esta vida?, un día sientes que vuelas y de repente te ves estampada contra el suelo y con cero ganas de enderezarte y volver a volar (o por lo menos a intentarlo).

Y es que la vida, como dice una persona muy sabia con la que comparto el día a día, es muy caprichosa.

Esta es mi cotidaneidad.

domingo, 30 de octubre de 2011

Contemplando en lo cotidiano...

Te miro, y miro la vida que se desparrama a raudales.

Recuerdo la primera vez que te vi, la primera vez que pude olerte y abrazarte. Ese recuerdo viene a mi memoria muchas veces. Después de un tiempo de pérdidas importantes llegaste tú para hacernos entender que la vida siempre gana.

Me encanta enseñarte canciones y que seas tan rápido aprendiendo, y lo salaó que eres bailando. Me hace muchísima gracia oirte hablar y llamarme: tíaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Duermes, plácidamente. Y yo te contemplo como si fueras una maravillosa obra de arte que te deja boquiabierta y no puedes explicar lo que sientes.

Contemplando en lo cotidiano... a mi sobrino

lunes, 29 de agosto de 2011

Mieditooooo

Ya no queda nada, estamos a las puertas... Y yo estoy cagaíca.

Dudas
Miedo
Incertidumbre
Desconcierto


¿Sabré ser?
¿Sabré estar?
¿Sabre querer?
¿Me querrán?

Nuevos retos, nuevas propuestas
¿estaré a la altura?

Tengo un poco de pánico. No quiero pensar en el que pasará pero es inevitable. Ilusión, ganas y fuerzas tengo pero quizá eso no sea suficiente. Tengo tantas cosas es ni cabeza, córcholis,



En lo cotidiano solo pido...
Dame alguien que me guíe, 
un guía que no sea ciego,
un guía que a ti me lleve, 
y así pueda comprender
cuál es en mí tu proyecto.



jueves, 25 de agosto de 2011

Por ser cabezota

¿Hay algo más jodio que la soledad de sentirse solo en medio del mundo?

No sé ni cómo empezar ni cómo hacer para que las cosas vuelvan al lugar en el que se estancaron, no lo sé. Me sigue doliendo, la herida no está curada. Siempre he pensado que el tiempo deja a cada uno en el lugar que le corresponde, quizá este sea el mío. Yo soy consciente, plenamente, que lo que ahora tengo no es más que fruto de lo que yo he sembrado y la culpa es enterita mía pero lo más jodido, lo más frustrante es no saber por dónde empezar, qué hilo coger para empezar a tejer lo que un día yo solita descosí tirando de un hilo. Las herramientas las tengo, pero no las sé utilizar.

¿Cómo cambiar?, soy tremendamente cabezota, me creo que tengo las ideas claras (no sé si en verdad las tengo), intento que los demás piensen como yo pienso, me cuesta muchísimo adaptarme a las cosas nuevas y me resulta inevitable pensar en el pasado aunque muchas veces tengo la cabeza soñando con un futuro incierto. Todas estas cosas van haciendo mella en mí, en mí misma. Y buscar ayuda ¿para qué?, si como digo las herramientas las tengo pero solo me falta echarle un buen par para utilizarlas. Además la última vez que busqué ayuda solo me encontré al otro lado (de una ventanita de madera, debo añadir) a un personaje que quiso juzgarme, arañando mi corazón hurgando en le herida con ensañamiento y vinagre, en lugar de intentar sanarlo con buenas palabras y amor, que es lo que yo pedí.

Solo me queda gritar (y llorar en mi soledad, en esa que se hace tan dura cuando la intentas esconder)



Estos son mis desórdenes cotidianos.

martes, 2 de agosto de 2011

En clave de "des"


Llevo un mes y pico sin actualizar, lo sé: ¡¡soy un desastre!! y por muchas disculpas que ponga ninguna será lo suficientemente convincente.


El curso terminó y tocó trasladar las cosas a la que será la nueva clase en la que seguiremos caminando los niños y yo. Un nuevo reto que comenzará en a penas un mes.

Después me fui a un curso, para profesores y catequistas, al pueblo que vio nacer a un gran Maestro, al que posiblemente sea el mejor pedagogo de todos los tiempos. A Un hombre que se dio por los demás, un hombre que supo ver en los niños futuros hombres de una nueva humanidad. Ir con una idea o que te hayan hablado de ello no siempre ayuda, y la verdad es que a mi se me rompieron los esquemas previos nada más aterrizar. Decidí dejar un poco la mente en blanco y dejarme empapar por las vivencias, las charlas y los momentos. No fue fácil, lo reconozco. Me resultaba incómodo sentarme en una capilla con gente "extraña", con gente con la que no estaba acostumbrada a ello.
Me resultaba complicado compartir, reflexionar, hacer silencio cuando se invitaba. Además las fechas coincicieron con un momento duro, jodido, alguien a quien quiero ha tomado una decisión que de seguro cambiará su vida, una decisión que no me cabe la duda que ha sido complicada y díficil, de muchísimo discernimiento, y lo que más deseo es que sea muy, muy feliz porque ella se lo merece.
Como decía, no fue fácil. No conocía más que a quienes fueron desde mi ciudad conmigo, y hay barreras que debo superar poco a poco. La verdad es que éntre la gente que allí nos encontrabamos había con quienes no me hubiera importado estar unos días más, conversar de temas profundos y dejarme empapar por sus vivencias, porque la esencia que dejaban respirar era agradable y buena, y en muchas cosas sintonizaba con lo que yo andaba buscando, o con el camino que quiero seguir caminando. Pasé unos días raros pero buenos, positivos. Fue conmovedor y enriquecedor. El corazón se me soldó un poquito, entendí muchas cosas y me reconcilé un poquito conmigo misma y con la vida. Llevaba demasiado tiempo oxidada en ciertas cosas, en ciertas vivencias, en mi fe. Gracias Maestro.

Tras él me fui de vacaciones familiares, días en clave de "des": descanso, desconexión, desintoxicación, desperezarse, y ¿destaparse", si también tocó destaparse y dejarse abrazar por los rayos del sol. He disfrutado muchísimo de los míos, del calor de la familia, de los besos de mi sobrino. He gozado conociendo a gente nueva, a gente a la que la vida ha cruzado estos días en mi camino y me he dejado sorprender por esos que siempre roban mi atención allá donde vaya: los niños, los pequeños; ellos dan tanto sabor a mi vida, y verles disfrutar en la arena, con el agua, sin necesidad de teles ni maquinitas, tan solo con un par de rastrillos y un cubo ¡¡qué gozada!!. Días, como digo, de puro dejarme des-hacer para, ojalá, hacerme de nuevo.

El tiempo de descanso sigue, aún me queda un mes (si, los maestros tenemos un tiempo "extra" de vacaciones). Quizá sucedan cosas inusitadas, poco frecuentes, no lo sé. Lo que si quiero, porque lo necesito, es seguir en este tiempo en clave de "des".

Planes, pues no hay, dejarme sorprender en lo cotidiano sea, quizá, la mejor manera de buscar planes. ¿Caminamos?

domingo, 12 de junio de 2011

Solo tú...

Así me siento...

(...)
Dicen que el amor es suficiente,
pero no tengo el valor de hacerle frente.
Tú eres quien me hace llorar,
pero solo tú me puedes consolar.

Te regalo mi amor, te regalo mi vida.
A pesar del dolor eres tú quien me inspira.
No somos perfectos, solo polos opuestos
Te amo con fuerza, te odio a momentos…

Te regalo mi amor te regalo mi vida.
Te regalaré el sol siempre que me lo pidas.
No somos perfectos solo polos opuestos.
Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
¿Y qué no daría?
Si eres mi mundo,
si con tus manos curas mis heridas
¿qué no daría?
si solo a tu lado puedo llorar y reir al sentir tus caricias.
(...)

Así, en lo cotidiano...

domingo, 29 de mayo de 2011

¿Dónde se aprende la compasión?

El miércoles fallecía, en un trágico accidente, una persona muy importante en la vida de una personita muy importante de la mía (una de mis peques).

La mamá de mi peque pidió a otra mamá que me lo contara, así que esa fue la noticia con la que empecé la mañana del jueves. Me sentía mal, no sabía qué hacer. Algo muy dentro de mi me decía que tenía que acompañar a la familia en ese momento tan horrible, pero ¿cómo?. Incluso escribí a Santi, necesitaba un consejo, cómo acompañar a una familia en una situación tan dolorosa, necesitaba saber qué le gustaría sentir a él como padre por parte de la tutora de sus hijos en un momento así. Pero antes de recibir la contestación de Santi ya estaba camino del tanatorio, podía haberle llamado pero quizá Alguien quiso que aprendiera a desenvolverme por mí solita.

Lo que sentí cuando entré en el Tanatorio fue desgarrador, gritos desconsolados, rabia, impotencia y una tristeza indescriptible se sentía en aquel lugar que por muy bien decorado que esté a mi siempre me parece feo. La mamá se me abrazo fuerte, un abrazo largo, silencioso, tembloroso. Por más que lo intenté no pude reprimir las lágrimas, ¡era todo tan duro!. Habló, me contó lo sucedido y como se lo habían contado a los niños, me pidió ayuda, me pidió que rezásemos, me cogió la mano, me volvió a abrazar, ...

Cuando salí de allí me sentía por un lado bien, pues la familia agradeció mucho mi presencia, pero por otro lado sentía una impotencia muy grande por no saber como ser compasiva con ellos, como acompañarles. Trabajar con personas es lo que tiene, experimentas alegrías infinitas pero también penas muy grandes, y saber como enfrentarlas es algo que nadie te enseña en la carrera, quizá porque es un aprendizaje de la vida.

Estos días ando dándole vueltas, necesito más Luz, más fe para enfrentarme a las situaciones que la vida me pone en el camino. Y siento que todo eso falla, que no hay escalera en el pozo y que quizá deba empezar a buscar los peldaños nuevamente. Estoy como hace un tiempo, estancada como el agua corrompida.

Y en esta cotidaneidad de mi vida me pregunto: ¿Dónde se aprende la compasión?

sábado, 21 de mayo de 2011

Ideas cotidianas desordenadas

Me encanta sentarme en medio de clase y observar, mientras juegan, las actitudes de mis alumnos. Se aprende taaaaaaanto de ellos. No nacemos malos, es la vida las que nos va volviendo más oscuros, más grises, más pelotudos que diría uno de mis peques.

Estos días tengo el corazón un poquito agitado, desde el lunes por la tarde siento como muchas cosas van desmontándose en mi cabeza. A lo mejor, quién sabe, vuelvan a colocarse en su lugar pero también puede suceder que se recoloquen donde en verdad tendrían que estar. Y mientras les observo analizo mi momento, lo que vivo y como ellos son para mi ejemplo de sencillez, de ternura a raudales, de compasión, de descomplicación y sobretodo de frescura.

Los viernes acabo derrotada y normalmente afónica, pero "que me quiten lo bailaó". Ellos me dan taaaaanta vida. A través de ellos me descubro, me siento mucho más yo que en cualquier otro sitio. Con ellos los papeles se conjugan (y llegan a intercambiarse): yo soy su maestra, la que les intenta dar herramientas para volar y ellos son los que me dan las alas para ser libre, amando. Y todo esto lo reflexiono porque no puedo permitir que una mala experiencia empañe mis sentimientos, pero de la misma manera soy incapaz de evitar que esto suceda.

Hace un tiempo me repuse tras la profunda tristeza que me invadió cuando aquella maldita ¿señora? quiso joder mi futuro y tras los primeros instantes, momentos, de rabia, me dispuse a seguir adelante con mi sueño, volví a creer en él y ahora estoy donde estoy, siendo fiel a esta vocación que cada día reafirmo. Pues de la misma manera quisiera poder bajar al fondo y hacer impulso para subir nuevamente a la superficie y respirar una buena bocarada de oxígeno que revitalice mis pulmones, acaricie mi corazón y me de la certeza, en mi cabeza, de por que camino seguir.

Ideas cotidianas desordenadas.

martes, 17 de mayo de 2011

Un día ofú

Hoy es un día de esos de "ofú"
He tenido un momento malo donde las haya, y estoy tocada, muy tocada. Empujada por un sentimiento de rabia he acudido a "reconciliarme" con el mundo. Y ni corta ni perezosa me he plantado en un confesionario, de esos que nunca me han gustado porque no veo la cara de quien me escucha. Pero tenía tanta necesidad de pedir perdón al mundo, y de recibir el perdón del Padre, que no lo he pensado dos veces, a pesar de ver desde la puerta las tablitas de madera. Me he acercado e intentado arrodillarme por el lado visible, intento fallido pues la voz que salía de la parte interior del habitáculo me ha dicho "por el lateral".
Y desde ese momento ya he empezado a sentirme mal, pero la fuerza que me empujaba, como he dicho, era más fuerte que yo. Desde el minuto cero de mi "confesión" me he  sentido mal, mi interlocutor (quien deduzco no era mayor pues su voz no lo aparentaba, ya que es lo único que he "visto" de él) me ha juzgado cruelemente, duramente, sin medida. Y a cada palabra mía recibía un hachazo suyo. Creo que la función del ser escondido en ese cuartico de madera no es juzgarme, pero quizá esté equivocada y solo tenga en mi cabeza bellas teorías sobre un Sacramento al que hasta ahora respetaba.

Culminada mi exposición detallada de mis errores, humanos, he recibido la penitencia, aunque aún ahora sigo dándole vueltas a si la penitencia no será en realidad todo lo que el individuo que se escondía tras los barrotes de madera me iba diciendo sobre lo que yo le decía.

Estoy totalmente perdida. Ya no se si es que me merecía todo lo que me ha dicho o es que la palabra tacto y ese hombrecillo están reñidas. Lo que si tengo claro, más que claro, es que pasará mucho tiempo hasta que vuelva a pasar por algo tan bochornoso, todos mis esquemas se han desmontado y ahora lo único que siento es rabia, impotencia y un horrible sentimiento de desconcierto. Hace tiempo que me convencí de que la reconciliación era bella, bonita y necesaria, pero hoy toda esa teoría ha quedado hecha cenizas y se ha esfumado cual cigarro que se consume por el aire, y soy incapaz de verlo de otra manera.

Dolor, dolor es lo que hoy siento en mi cotidaneidad.

domingo, 8 de mayo de 2011

El descanso es necesario

Sin ojeras, descansaíta.
Desde el 20 de abril hasta el día 1 de mayo tuve las vacaciones de Semana Santa, como los niños. Es lo que tiene ser maestra, que disfrutas de sus mismas vacaciones, jejeje.

El Sábado Santo marché con mi familia a pasar unos días de descanso a un tranquilo pueblecico con una preciosa playa en el Mediterráneo, cerquita de Tarragona. Pude disfrutar de atardeceres primaverales, de tormentas de abril (aguas mil). Pasear por la playa, vacía de barullo, escuchando el sonido de las olas y de la brisa marinera.

Estando allí, el primer día, me puse malita. Estuve toda la noche vomitando, con un dolor de cabeza insoportable y temblores. Creo que el cuerpo me pasó factura, a veces no soy consciente de los tutes que le meto. Sé que no descanso como debiera, que me paso muchas horas de pie con los peques en el cole y las que no estoy en el cole me las paso frente a la pantalla de ordenador, o en la parroquia, o con mi sobrino, ... Para mi son horas preciosas de ocupaciones cotidianas que me encantan, pero quizá haya que recurrir también a esos momentos de ocio y descanso necesarios. Por eso, aquel primer día de playa lo pasé tan mal, sentía tal agobio por no tener nada que hacer que el mundo se me vino encima.

Descansé muchas horas seguidas y amanecí con mejor cuerpo, con menos ojeras y con más vitalidad. Los días que le siguieron fueron magníficos, con muchas horas compartidas con los míos, con mucha cama y mucha lectura. Disfruté a lo grande, y contemplando cada pequeñita cosa que Dios tenía a bien en bendecirme con ella.

Volví, hace hoy ya una semana, llena de energía. Esta semana ha transcurrido muy bien, sin sobresaltos. Tenía muchas ganas de ver a mis peques y de disfrutar de lo bueno que su presencia hace en mi vida, tenía ganas de no tener que enfadarme por cualquier tontería. Tenía muchas ganas de acompañar a sus familias en este camino que hacemos juntos.

En posición horizontal, en el sofá, jeje.
El descanso me ha venido bien, una pequeña pausa en el camino para coger aire, calmar mi sed, sentarme en la vereda y contemplar para limpiar mi mirada. Una pequeña pausa para observar la vida en posición horizontal que también es bonita.

Porque el descsanso también es necesario, para todo y para todos. Y así retomar lo cotidiano, y retomarlo como se merece: con alegría.

viernes, 22 de abril de 2011

Tu Cruz, la Cruz.

Esta tarde venían a mi cabeza tantas Pascuas como he vivido. Rostros de personas que en un momento de mi vida caminaron a mi vida e incluso de quienes siguen en mi camino.

Y recordaba la Adoración de la Cruz. Desde aquellas Pascuas jóvenes en las que todo eran lágrimas conmoción, agonía, .. quizá el problema es que no entendíamos bien lo que sucedía y la cosa era mimetizarse y ponerse a llorar como Magdalenas. Hasta las Pascuas en Vallecas, donde la Cruz era mucho más cercana, más presente, más cotidiana y el mensaje era mucho más sencillo descifrarlo, fue un antes y un después, sin duda, en mi manera de entender estos días.

Hoy me arrodillo ante tu Cruz, tengo las manos vacías y el corazón... agitado. Solo quiero abandonarme ante Ti en el silencio y la quietud, pero a penas soy capaz de conseguirlo porque los ruidos invaden mi cabeza y no consigo sintonizar las ondas de mi corazón. A lo mejor esa es mi Cruz, ese es mi delito.



Torpemente voy conciliando. Torpemente consigo verte y no apartar la mirada. Despacito voy dejándome caer, despacito voy callando mis ruidos.

Perdóname Jesús. Perdóname por no estar a la altura en lo cotidiano.

domingo, 6 de marzo de 2011

La casita sobre roca



Yo quiero seguir construyendo mi casita sobre Ti, poniendo ladrillitos fuertes y seguros. ¿Me ayudarás?

lunes, 21 de febrero de 2011

En mi desnudez, tu abundancia...cotidiana

Estas reflexiones, a modo de oración, han caido hoy en mi mano, y han sido Providenciales. Como si Alguien hubiera estado un ratito en mi pensamiento y me las hubiera hecho llegar, para mi reflexión.

EN MI DESNUDEZ  
A veces me siento pequeño…por tantos motivos.
Porque no acierto. O no hay ganas, o fuerzas, o motivos.
Porque me encuentro solo. O me parece que nadie me entiende.

A veces me aburro, me inquieto, no está por ningún sitio la pasión, la intensidad, la ilusión o la alegría. Faltan las ideas, las palabras. Me parece que no amo bien a los otros. Y tampoco sé acoger el cariño o la delicadeza que hay quien pone en mi vida.



¡Ayúdame, Señor!



A veces me siento absurdo…porque no sé lo que creo. Me pesan las contradicciones. Me pregunto cuál es mi lugar en el mundo, y luego hasta esa pregunta me parece imposible. Sobran las palabras, pero los silencios también muerden.
Quisiera ser sincero, pero siento que vivo a medias. Me pregunto por el futuro, por los estudios, el trabajo, la familia, los amigos, los pobres, los ricos… y me dan miedo las respuestas…

¡Ayúdame, Señor!

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Y tu abundancia me recuerda que no sea agonías, que no haga de mi vida un drama, que no olvide que el mundo es un inmenso escenario donde cada quién vamos encontrando nuestro lugar; y me recuerda que cuentas conmigo, tú que me conoces mejor que yo mismo, tú que lo sabes todo de mí.


En Jesús me muestras tu evangelio y me dices: “Haz tú lo mismo”. Y me recuerdas que eres amor, y me susurras: “Ama y haz lo que quieras”. 
Y entonces me doy cuenta de que lo importante no es mi desnudez frágil, sino tu pasión abundante por nosotros.
Y así está bien.


 (extraído de Pastoral SJ)


Palabras que me reconfortan en esta cotidaneidad que a veces me hiere cuestionándome sobre las cosas más profundas. Trayendo, nuevamente, a mi memoria esa gran cita de San Agus con la que he crecido, muchas veces sin reparar en su valía.

viernes, 18 de febrero de 2011

Quizá sean solo palabrerío

Empatía, confianza, sinceridad, escucha activa, acompañamiento, oración, abrazos, compasión. Palabras que quedan preciosas en cualquier manual y en muchas conversaciones cotidianas, y que sin embargo cada vez veo más inusuales, o por lo menos lo siento así.

Hablar con distendimiento sin miedo a ser juzgado por el otro, simpemente dejándose acompañar en el trayecto, quizá en el camino. Sentir que hay alguien que se preocupa por ti mucho más allá de tus miserias, de tus rollos, de tus incoherencias, de tus "cansinideces", de ti.

Cuando alguien necesita ayuda posiblemente no te lo pida con sus palabras y sin embargo te esté dando señales continuamente con sus actuaciones. Quizá lo que sucede es que a esa pesona le cuesta pedir ayuda pero te la reclama de múltiples maneras, y tú sigues ciego en tu mundo y sin percatarte de nada. No todos somos iguales.

Esta tarde-noche cuando volvía a casa caían gotillas. Me he mojado, y me he querido mojar pues en el abrigo llevo capucha.

Sigo dándole, cotidianamente, vueltas.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Controlarse ¿o autocontrol?

Esta tarde-noche me he quedado colgada en el ascensor, creo que o bien éste me tiene manía o bien sabe que tengo pánico a los espacios cerrados porque en los últimos meses me ha hecho la jugarreta varias veces, y con eso de que es "el ascensor de casa" no hago el plan B, que sería subir y bajar andando (y ya de paso hago ejercicio que a mi culo-plaza de toros le vendría de perlas).

Primero me ha subido hasta el último, cuando yo había pulsado mi piso, después, gilimema de mi porque me podía haber salido y bajado a mi prellano andando, le he dado a la planta baja y se ha parado a la mitad del trayecto. Por supuesto no soy consciente entre qué pisos, pues unicamente tenía voz para pedir auxilio entre sollozos. No lo puedo evitar, me pongo histérica. Y lo que es peor en medio de mi histeria me bloqueo y soy incapaz de hacer otra cosa que no sea gritar como una descosida. En esos momentos no pienso ni en que llevo el móvil, simplemente pongo en funcionamiento mis cuerdas vocales en su máxima potencia y mi cerebro va a tal velocidad que en pocos minutos soy capaz de verme ahí metida horas, o que se descuelgue y caiga al vacío, ...¡¡mil cosas!!.

Tras unos minutos de horror, me han salvado. Mi estado de nervios era bestial, parecía una fiera. Me han enchufado una buena pastillita de esas que "tranquilizan" acompañada de una extraña infusión y un "venga, que no pasa nada" (que de calmante, en este caso, ha tenido poco).

He llegado a mi cama y solo he podido quitarme las botas, me he tumbado y me daba todo vueltas, parecía que me había bebido dos o tres vinos de marca barata...

Cuando el sopor se me ha pasado he estado pensando, con las pocas neuronas que me quedaban activas. Soy el antiejemplo de "autocontrol". ¿Cómo se alcanzará el control sobre el propio ser en estados de puro nervio? no sé si algún día lo sabré.

Me pasa lo mismo cuando estoy bajo tierra (en el metro, por ejemplo), pero ahí consigo concentrarme en otras cosas. Mi yaya decía que temía a la muerte, no por la muerte en sí sino por estar en realidad viva y no poder salir del féretro. Yo en eso prefiero no pensar, porque entonces ¡apaga y vámonos!.

Hace un rato hablaba con un amigo y me decía que tenía que intentar trabajar más el autocontrol porque no podía montar esos numeritos cada vez que me quedo encerrada o colgada en un ascensor. He recordado aquel baño de Milán para el recuerdo, me quedé encerrada y como afuera solo había chinas nadie entendía mis berridos. Y ya le he dicho que yo es que soy demasiado pasional, jajaja.

¿Cómo se alcanzará ese estado que sale en todos los manuales de Psicología llamado AUTOCONTROL?. No lo sé, y no sé si alguna vez lo sabré.

De momento creo que, en lo cotidiano, me vendría bien dejar de usar mi ascensor (otros muchos hace tiempo que dejé de usarlos). Así ayudaría a mi culo, a mi corazón y a mis nervios.

domingo, 6 de febrero de 2011

Reconozco que a veces peco de sosa, me caigo de la vergüenza cuando tengo que contar algo íntimo y personal. Por eso en tantas ocasiones utilizo este y otros medios en los que la comunicación es escrita y mi interlocutor no "me está viendo".

"Ser sal y luz", esa es la invitación que nos hacía esta tarde Jesús con su Palabra, con sus palabras. Quien me conoce sabe que me encanta este Evangelio. Cuando mi corazón no se pone de acuerdo con mi cabeza suelo recurrir a él, muchas veces sale ganando la cabeza pero la mayor parte sale triunfador el corazón. Hoy, además, el sacerdote de la Parroquia a la que he ido lo ha explicado de una manera tan dinámica, didáctica y extraordinaria que me daba la sensación de tener delante a un magífico pedagogo.

Ha cogido el micro y se ha bajado entre la gente, con un salero y una lámpara de barro iba explicándonos como podemos ser sar y luz para los demás. Como tenemos, y debemos, tener salero y gracia para alegrar las vidas y luz para alumbrar los caminos. Ha hecho una interpretación tan buena que me ha dado pena hasta de que acabara la homilía, oiga.

Me gustaría ser sal, sal que alegre y remueva, que conserve y de sabor. Porque la sal, cuando sale de nosotros, es buena. Mira que ahora la quitan por todo: que te duele la uña del dedo pequeño del pie seguro que es porque tienes ácido úrico, o que se te hinchan las piernas de manera sospechosa, o que tienes la barriga como una sandía de redona, seguro que retienes líquidos así que...¿qué te quitamos? pues la sal, la sal fuera de la dieta inmediatamente.

Y me gustaría ser luz. Y no la luz que da el flash de la cámara de fotos, porque esa luz ciega y molesta. Quisiera ser una luz delicada y suave pero iluminadora, de las necesarias para leer un buen libro o bordar un babero.

¡¡Qué díficil es!!, estos días no dejo de darle vueltas al cómo estamos, a la sociedad en la que vivo y las cosas que mostramos. Quizá sea por deformación profesional, porque trabajando niños te fijas más en los ejemplos que les mostramos, porque a veces ellos mismos son los que te lo dicen y a mi se me queda cara de tonta. Y puede que a una dulto le parezcan simplezas pero ellos están forjando su caracter.



Siento que solo se trata de créerselo, de saber que soy capaz y que tengo que intentarlo, pero cotidianamente me cuesta muchísimo no ser sosa y oscura.

¿Y tú?, ¿qué vives en lo cotidiano?



domingo, 23 de enero de 2011

¡Qué sabios son los niños!

Hoy hemos celebrado el Día de la Infancia Misionera. Además de reflexionar sobre ella he estado un buen rato dándole vueltas a las sabidurías de esos pequeños seres que alegran mi día a día y lo llenan de esperanza y emociones.

De ellos aprendo a dar sin esperar, a abrazar porque si y no porque es lo que toca, a dar un beso sin esperar otro de vuelta, a compartir mi almuerzo con el que no tiene, a sujetar la puerta a las personas mayores y a decir buenos días con la mejor de las sonrisas.

Y con ellos me doy cuenta que los adultos muchas veces complicamos a los pequeños con nuestras paranoias y oscuros pensamientos.

Hay un pensamiento- poema- reflexión de Jorge Capsiski que tengo en mi agenda y que leo en esos días en los que los niños son más niños que nunca y se portan como niños.



YO NO ENTIENDO A LA GENTE GRANDE

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque tapa la luz del sol.
Quita las flores a las plantas para dejarlas marchitar en un jarrón.
Y enjaula a los pajaritos.
Porque ha pintado todas las cosas de color gris y ha llenado el cielo de antenas y chimeneas.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque se creen importantes por el solo hecho de ser grandes.
Porque no me dejan caminar descalzo ni chapotear en la lluvia.
Porque me compran juguetes y no quieren que los use para que
No se rompan.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque le han puesto nombre difícil a todas las cosas sencillas.
Porque se pegan entre ellos o se pasan la vida discutiendo.
Porque quieren tener empleos importantes… y viven sentados
En una silla.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque me hacen decir versitos que no entiendo.
Porque me obligan a besar a la gente que no conozco.
Porque están siempre muy apurados y nunca tienen tiempo de
Contestar una pregunta o de contar un cuento.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque no les gusta sentarse en el cordón de la vereda.
Porque no sienten el placer de perder el tiempo mirando.
Alrededor y son incapaces de dar vueltas en un carrusel.
Porque cuando me porto mal me amenazan con ponerme una inyección.
Y cuando me enfermo me dicen que una inyección me va a hacer bien.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque quieren que coma con horarios…y no cuando tengo hambre.
Porque cuando pregunto algo, me contestan que soy muy chico…
Y cuando pido un chupete me dicen que soy un grandulón.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque siempre se hacen los lindos o los serios.
Porque dicen mentiras y ellos mismos se las creen.
Porque cada vez que me mienten me doy cuenta y sufro mucho.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque me dicen miedoso y ellos me hablaron de cucos y fantasmas.
Porque me piden que sea bueno y me regalan para jugar revólveres,
Dardos, flechas y escopetas de aire comprimido.
Porque han llenado la casa de cristales, porcelanas y cosas que se.
Rompen y ahora resulta que no puedo tocar todo lo que veo.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque perdieron la ganas de correr y saltar.
Porque olvidaron esas cosas que tanto les gustaban de chicos.
Porque antes de reírse siempre le piden permiso al reloj.

Yo no entiendo a la gente grande…
Porque cuando hago algo malo me dicen "no te quiero más".
Y yo tengo mucho miedo que me dejen de querer en serio.

(Jorge Capsiski)


Benditos niños. Cuantas veces me tomo el trabajo con relax sin ser consicente que tengo entre mis manos tesoros en vasijas de barro y que lo que para mi son tonterías para ellos suponen esfuerzos ilimitados.

A mi sobirno le salieron los seis primeros dientes muy pronto (con cuatro meses ya tenía cuatro dientes). Estos días andan saliéndole más, los colmillos dice mi madre (que es la abuela de la criatura, y ya se sabe que las abuelas son muy sabias, y la mía (mi mami) ha criado familia numerosa). Bueno, el caso es que he oido decir mucho estos días que si nos salieran los dientes de mayores saltaríamos del dolor. Eso me enseña, me enseña mucho. Mi pobre sobrino lloriquea, le da el mimo pero aguanta como un campeón. Esos esfuerzos que hacen los pequeños por aguantar, y que los adultos no sabemos apreciar.

Y tú, ¿aprender de los pequeños?, ¿qué te regalan?.

Que cada día, en lo cotidiano, siga aprendiendo de ellos.

sábado, 15 de enero de 2011

Autointerrogatorio no resuelto


¿Qué quieres?
¿Qué buscas?
¿Qué necesitas?
¿Para qué?
¿Por qué?
¿Cuándo?
¿De qué manera?

Bufffffffff, no puedo. Parece mentira la edad que tengo. Doy dos pasos y retrocedo seis. Grandes, quizá para otros simplonas, cosas cotidianas que hacen que se me levante el temido dolor de cabeza, que llore escondida en los rincones y que no pueda evitar pensar en ellas. Y para intentar evadirlas escucho esta canción, que es mi despertador y que es, por rutina, la que escucho cada mañana cuando salgo de casa.




martes, 11 de enero de 2011

Tú, MI ABUELA.

Un ejemplo a seguir.
Un pilar en mi vida.
El significado de la palabra generosidad.
Las manos de mi abuela, trabajando sus labores
La sabiduría encarnada en una mujer.
Manos trabajadoras.
Lealtad.
Amor a los suyos.
Fidelidad a su amado.
Capacidad de desdoble.
Personalidad atrayente.

Si, abuela, esas y muchas otras cosas eres para mí. Y hablo en presente porque, aunque hoy haga cinco años que te fuiste al cielo con el abuelo (que solo había muerto nueve meses antes), sigues estando presente en mis pasos, en mi camino, en mi vida. ¡¡Hay tantas cosas que estarás disfrutando ahora mismo desde la estrellita en la que estás!!: Eres bisabuela, tus nietos tienen trabajo y trabajan en lo que les gusta, tu hija por fin descansa de una temporada agotadora, tu yerno (al que tanto has adorado siempre) sigue siendo ese buen hombre con su extraordinario sentido del humor. Lo bueno de que mi madre fuera hija sola es que nosotros fuimos nietos en exclusiva, jejeje.

Como ya dije una vez de ti y hoy vuelvo a repetir:  PASÓ HACIENDO EL BIEN.

Todos los días te echo de menos, y aunque he aprendido a vivir sin ti hoy estoy un poquito triste. Abuela, EN MI RECUERDO SIEMPRE (cuando te dediqué estas palabras solo hacía un año de tu partida...)

Te quiero abuela, con toda la capacidad de amar de la que soy capaz en esta cotidaneidad.