¿Qué quieres?
¿Qué buscas?
¿Qué necesitas?
¿Para qué?
¿Por qué?
¿Cuándo?
¿De qué manera?
Bufffffffff, no puedo. Parece mentira la edad que tengo. Doy dos pasos y retrocedo seis. Grandes, quizá para otros simplonas, cosas cotidianas que hacen que se me levante el temido dolor de cabeza, que llore escondida en los rincones y que no pueda evitar pensar en ellas. Y para intentar evadirlas escucho esta canción, que es mi despertador y que es, por rutina, la que escucho cada mañana cuando salgo de casa.
1 comentario:
Encantadora. Este autointerrogatorio lo dejo para la noche, para dentro de un rato. Mañana me pondré la música por la mañana, para despertarme cuando ya esté en pie.
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