Cuántas veces me gustaría volver a ser una mico de tres años, como mis alumnos, para crear mundos perfectos de plastilina en el que las flores siempre tienen pétalos y los caracoles siempre sacan sus cuernos al sol.
Tengo que seguir desempolvando a la niña que conservo pero que tengo cerrada con candados de hierro. Y tengo que desempolvarla bien. Sé que el día que lo consiga aprenderé a ver la vida con mucha más frescura y tranquilidad. Me pondré nerviosa por el futuro y disfrutaré con las pequeñas alegrías del día a día.
Y mientras sigo con la limpieza, una canción…
(por alguna razón que desconozco los 25 primeros segundos son propaganda, después ya está la canción)
Cuento contigo en mi cotidiana limpieza.