No puedo obligarte a que me des lo que no te sale darme, pero soy libre de pedírtelo y si eso trae como consecuencia que tus miradas cambien de dirección cuando nos encontramos: lo siento, no pretendo herirte. Sabes, sabemos, que hay muchísimos puentes que cruzar en esta vida, y que de vez en cuando, a medida que caminas, te encuentras con barreras que, o bien pones el víaT y pasas sin más (ya llegará el cobro a final de mes), o te resignas y te paras, observas la dichosa barrerita durante un tiempo y estudias las diferentes formas de salvarla. No sé si me explico.
Quizá, puede, a lo mejor, probablemente este sea el destino, mi destino. Creo que lo cobarde sería cerrar los ojos y pensar que hay cientos de oportunidades esperando.
Esto es un sentir lo cotidiano.
1 comentario:
Ahora leo lo que escribes de forma diferente. Me resulta más interesante, más cercano. Como con más puentes trazados. Y estoy encantado con esa cotidianeidad compartida.
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