domingo, 2 de diciembre de 2012

Adviento. Día 1. Trastocada.

Anda, pues que ya estamos en Diciembre...último mes del año. Y además con el mes nuevo ha llegado el Adviento, así... de repente, avisando pero sin avisar(me). Y a mi me ha pillaó "en tirantes", y esta es época de abrigo y bufanda, por lo menos en mi tierra.

Y digo que me ha pillado "en tirantes" porque la verdad, no estoy yo muy en la tierrita ultimamente.

Me duele un poquito, digamos más bien que "me pica" que sea consciente de que ha llegado este "tiempo de espera" y que yo esté un poquito reacia, y sin embargo lo piense, piense en él como un "tiempo importante" (me explico fatal).

Esta tarde en la Eucaristía, mientras el sacerdote explicaba en la Homilía, y volvía a explicar tres o cuatro veces más, qué es el Adviento, yo pensaba en otras cosas, me pasa que a veces me raya un poco lo que el hombrecito dice y yo me evado a otros mundos, sé que no debería ser así, que debería escucharle pero... que a veces no puedo, ¡que no puedo!.

Así que allí estaba yo, pensando. Pensaba que en realidad algo debía importarme todo este tinglaó porque sino no estaría allí, y a esto ya llevo dándole vueltas un tiempo (de ahí las dos últimas entradas del blog, esta y esta). Y pensaba que algo tenía que hacer. De repente, sin poder evitarlo, algo ha venido a mi mente: un Sacramento. "¡Ay, Dios!", me he dicho a mi misma, "¿qué piensas?, ¿qué dices?, ¿has perdido el poco norte que te quedaba, tronca?", eran interrogantes que machacaban mi cabeza.

Sin darme cuenta aparecían en mi mente imágenes de abrazos, de ternura, de cariño. Y así, sin quererlo, el Sacramento de la Reconciliación lo he idealizado en no más de dos minutos, y digo "lo he idealizado" porque no lo tengo yo muy integrado de un tiempo a esta parte, quizá aquello que pasó y conté aquí hizo que cambiara, de algún modo, mi manera de verlo.

La Eucaristía ha continuado, y yo he vuelto a ella. Y después me he ido a dar un paseillo.

Y ahora, un buen rato después, en el silencio de la noche y en el calor de mi camita, otra vez han aparecido tales pensamientos en mi cabeza. ¡¡Ays!!, y he sentido la necesidad de compartirlos, es mi cotidianeidad, y... ¿qué hago?, ¿cómo ordeno mi cabeza?, porque no me explico a qué se debe que ale, de repente, aparezcan estas cosas en mis pensamientos. Seguramente estaré quedando como una soberana idiota, pero esto de verdad me ha dejado un poco preocupada. Hacía tiempo que no le daba yo vueltas a este temita.

Lo cotidiano, que nuevamente, me trastoca.

1 comentario:

TeSs dijo...

Feliz Adviento, esperar en la desesperanza, en la incertidumbre... como el ansia de la semilla ciega que lucha por ver la luz.
TQ