Llego, me lavo las manos y... abro el sobre. Y sonrío, no puedo dejar de sonreír. Y me emociono toda yo. Me pellizco, porque no puedo creerme que en una misma semana me hayan invitado a dos bodas tan especiales, tan delicadamente preparadas. Y, curiosidades de la vida, solo se llevarán una semana de diferencia.
Nuevamente emocionada me hallo, agradecida me encuentro y bendecida me siento.
Hace un rato, con la quietud necesaria y la melodía adecuada, he vuelto a mirarla…¡¡preciosa!!. Y no digo más... jejeje, porque hasta en ésto de la primicia me habéis hecho sentir especial. Ya os lo he dicho, pero os lo vuelvo a decir: Gracias L&J, gracias J&L. Me siento una privilegiada sintiendo que queréis que forme parte de un día tan especial para vosotros.
Hoy, un día que ha sido especial por muchísimos otros motivos, habéis puesto "la nota" para acabarlo sonriendo.
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