Hoy ha sido un lunes muy, muy especial (y es que no siempre los lunes tienen porque cumplir su fama).
He llegado a mi casa a mediodía, y como de costumbre he abierto el buzón esperando no encontrarme demasiada propaganda de sandalias de verano. Y allí, entre las chanclas y los biquinis, me he topado con un enorme sobre con letras doradas que venía a mi nombre ¡¡bien!!, sin remite pero con olor a río Ebro....
Con impaciencia he ido ascendiendo en el ascensor, 1, 2, 3, ...¡¡mi casa!!, ¡¡el abrecartas!!, como el niño que abre su regalo de Reyes con inquietud y nervios, pero despacito....he descubierto que en el interior de ese precioso sobre con letras doradas, se encontraba una de las invitaciones de boda más bonitas y llenas de sentimiento que he visto en mi vida, y lo mejor de todo es que quienes me la mandan quieren que comparta ese día tan especial con ellos.
Emocionada me hallo, agradecida me encuentro y bendecida me siento.
Hoy, vosotros (T&Á, Á&T... de 2en2), habéis conseguido que la cotidaneidad de este lunes se haya tornado extraordinaria.
Os quiero
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