“Quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado"
(Ex, 3-5)

En lo más puramente cotidiano de mi vida, allí es donde más se me acerca LA VIDA.
Porque siempre hay un momento y un lugar para encontrarse contigo: GRACIAS.
El momento siempre llega y cuando menos te lo esperas y quizá cuando más lo necesitas, aunque tú no lo creas.
El lugar lo buscas, a veces con impaciencia, y sin embargo Él se había encargado de ponértelo más cerca de lo que pensabas.
Y llega el momento en el que te encuentras con ese lugar y te sientes intranquila ante lo que ves, pero a la vez sientes curiosidad.
Y con el tiempo vas aflojando tus sandalias y dejas que eso cale en ti.
Gracias por darme tiempo para asumir las cosas.
Gracias por ponerme ante situaciones díficiles para hacérmelo más fácil.
Gracias por dejarme sentirme como él ante la zarza que arde invitándome a descalzarme ante ti para poder servir, en lo cotidiano, saliendo a mi encuentro.
Gracias por dejarme estar para poder ser.
Gracias por aquellos a quienes me pones en el camino, haciendo que la distancia física no impida el acercamiento personal. Porque con sus palabras, y sus silencios; con sus sonrisas, y sus enfados; con sus manos, y con su voz; me ayudan a reintentar una y otra vez.
1 comentario:
Y es que andar descalzos da mucho gustito... jejejeje
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