domingo, 15 de julio de 2007

¡¡Maldita aliada!!

Siempre has sido una obsesionada con tu cuerpo. Te preocupaba demasiado no caber en ese o aquel pantalón, que aquella original camiseta no se ajustara lo suficiente como para quedar naturalmente sensual. Fué un tema por el que tuvimos "serias" discusiones ¿recuerdas?.
Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y ayer la casualidad quiso que nos encontráramos en ese bar. "¡¡Ohhhh!!, ¿pero qué ven mis ojos?" te dije mientras mi corazón intentaba no reaccionar ante la visión. Tu cuerpo era la mitad del cuerpo al que hacía meses que no veía, tus ojos estaban fuera de sí. Tanta delgadez me estaba dejando alucinada.

"¡¡Qué guapa estás!!" me dijiste, y yo te sonreí con el típico comentario de: "¿alguna vez me has visto fea?" (olé esa modestia). Y me miraste, y te miraste y yo reaccioné con un: "P. tu siempre con esas alpargatas de esparto tan originales, eres la caña".

Y entre risas y abrazos, y chistes malos, se nos pasaron los minutos, y nos despedimos con la propuesta de quedar a tomar un té, ¿¿¡¡cómo no!!??, para recordar viejos tiempos de colegio en los que nos reíamos de las revistas para adolescentes y jugábamos durante horas a mandarnos notas entre toda la clase.

Hoy pienso en ti, tu imagen no me la puedo quitar de la cabeza. Me habían comentado que te habían visto muy delgada, pero nunca llegué a imaginar que tanto. Sé que no lo has tenido fácil, pero estás a tiempo de salir de ese maldito mundo y abandonar a esa maldita aliada que te está arrebatando la vida.


No sé muy bien lo que habrá pasado, ni tan siquiera como te encuentras tú. Tengo ganas de ese te, y mientras tanto seguiré pensando en las tardes bajo el castaño del patio de los mayores soñando con el futuro.
Recordando aquella vez en la que bajábamos las escaleras a todo correr a ver quien llegaba antes a la fuente de Pre-escolar y nos caimos rodando.
Estoy cerca, para lo que quieras.

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