"Mañana, querido joven o adulto, querido padre o hijo, querida familia o soltero… está en tu mano transformar un miércoles cualquiera en Miércoles de Ceniza, e inicar la Cuaresma. Entra en una iglesia, con una comunidad. Deja que un sacerdote te imponga ese signo sobre la cabeza. Escucha lo que te dice. Abre tu corazón y respira hondo. Es el Amor quien te llama. Es el Amor quien confía y cree en ti. Como Dios sabe de qué pasta estás hecho, como Dios te conoce profundamente, por eso te llama a darlo todo, ser auténtico, sentirte libre, crecer sin medida, amar con todo el ser. Tú a lo mejor no lo sabes todavía. Él sí te conoce. ¡Confía! ¡No defrauda! ¡Siempre es fiel!" (Del blog Preguntarse y Buscar)
Me sirven para reflexionar, para pararme y coger aire. Me sirven para intentar seguir dándome cuenta que Quien me tiene que querer, me quiere.
Tengo la firme propuesta personal de empezar a "pasar" de este mal trago que he tenido que vivir, de esta situación que me ha hecho tantísimo daño personal y que ha tirado por tierra tantos de los cimientos que tenía, o creía tener en mi vida.
Que me de igual, Buen Dios, por favor, que me de igual lo que uno de los tuyos ha hecho conmigo. Que esta herida tan profunda y dolorosa en mi alma, se cierre, que cicatrice y que esa marca solo sea la señal de haberme hecho más fuerte. En Tu honor, por Tu Buen Amor.
Permanece, Padre, permanece mañana en mi más que nunca. Se mis zapatos, mi bastón, mi linterna, y llévame mañana a una iglesia y ayúdame a entrar sin miedo, y sin rencor.
Permanece, Padre, permanece mañana en mi más que nunca. Tengo los pulmones necesitados de tu aire, pero me ahogo cada vez que lo intento respirar.
Permanece, Padre, permanece mañana en mi más que nunca. Entra en mi corazón, quiéreme y hazlo a pesar de mi rencor. Intenta comprenderlo. Cógeme la mano y acómpañame a recibir la Reconciliación, yo sé bien que la necesito pero me paraliza pensarla.
Permanece, Padre, permanece mañana más que nunca en mi. Déjame que me desahogue, que me desabroche el cinturón.
Permanece, Padre, permanece mañana, Miércoles de Ceniza, más que nunca en mi. Que cuando me impongan la ceniza no sea un símbolo más, vacío. Acómpañame a convertirme.
Permanece, Padre, permanece en esta Cuaresma más que nunca, en mi vida. Hazte muy presente en lo cotidiano, te lo pido porque tu me conoces y sabes que te quiero.
Gracias, JF, por las palabras que necesitaba hoy para centrarme.