domingo, 5 de febrero de 2012

Nuestro destino

"Tengo que gritar, tengo que arriesgar: ¡ay de mi sí no lo hago!..." Así empieza una canción que he escuchado cientos de veces, y que tantas veces me resulta complicada asumir. Y que hoy he vuelto a escuchar, obviamente dadas las lecturas del día.

Bien es cierto que me abruma pensar en el futuro, que quien me conoce bien sabe que me gusta vivir el día a día y no me mola demasiado planificar cosas con mucho tiempo, quizá es porque soy súper insegura y el hecho del "todo atado" me da dolor de estómago.

Pero si hay algo que desde siempre tuve la intución que era mi destino, que desde que tengo memoria he soñado y que con todo mi corazón he deseado eso es mi vocación, la de enseñar. A mi me han puesto en el mundo para ello, y yo soy feliz haciéndolo. Y no es para mi una meta, pues creo que nunca llegaré a alcanzar la plenitud de esta preciosa vocación. Educar es mi sueño, pues me esfuerzo cada día por ser mejor en lo que hago, algunas veces me sale fatal y otras me siento plena.

Por eso peleé con todas mis fuerzas por conseguirlo, por eso estoy orgullosa de serlo. Y aunque en muchas áreas de mi vida no sé cómo hacerlo para mostrar mis sentimientos, y amar desinteresadamente, ejerciendo mi profesión me resulta súper fácil, es más me sale solo y sin fingirlo. Con un solo niño a mi ya mse me olvidan mis dramas, acompañando a una familia me siento llena.

Y eso, que me queda muchísimo por aprender, muchísimo por caminar y muchísimas cosas que vivir pero por ahora puedo decir que me siento profeta educando en lo cotidiano. Algo es algo ¿no?

2 comentarios:

Santi dijo...

Eso es mucho!!!

TeSs dijo...

Eso es media vida!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y además, hay mucho más esperándote.

Besitos mil!