domingo, 15 de julio de 2007

¿Quién es mi prójimo?

Del latín proxĭmus, misma raíz que próximo…¡¡curioso!!, ¿verdad?. Pero como me dijeron una vez hablando de este pasaje, en el Evangelio la proximidad no es una medida física sino una dimensión del corazón. Y cuando a Jesús le preguntó el maestro de la ley que quien era su prójimo pues en lugar de darle una respuesta concisa y rápida le narró una parábola, vamos…le contó lo que él hacía pero con otras palabras, desde el corazón, más que dsde la vana palabrería.
Hoy, unos cuantos años después, aquí seguimos, preguntándonos día a día como hacer misión, como ser solidarios, como acercarnos a los demás. Aparentemente lo tenemos muy claro, se nos llena la boca de palabras cuando hablamos de solidaridad, de justicia, de amor, de fraternidad…Y sin embargo nos cruzamos cada día con muchos prójimos a los que somos incapaces de tenderles nuestra mano, prestarles nuestro hombro.
Reconozco que la mayoría de las veces me preocupa más quién está cerca de mi, que de quien me hago yo “prójima”. Pero nuevamente ahí está la Palabra, tan antigua ya tan actual, para interrogarme y hacerme reflexionar.
Jesús ya se encargó hace tiempo de hacernos sus prójimos, de acercarse a nosotros para hacernos ver que pocos eran los que se acercaban a los que sufrían, a los que nos necesitaban, a los que nos nadie arropaba. Para ayudarnos a comprender que hace más el que se rasga las vestiduras para compartirlas con los demás que el que da lo que le sobra.
Un religioso, un levita y un samaritano…¿y cuál es el que practica la misericordia?, pues el que nadie esperaría: el samaritano. Y así es la vida misma, aquellas personas que pasan inadvertidas, que nos parecen extraños, que les juzgamos por lo que son y no por como son…esas son las que de verdad siguen las huellas de aquel loco de Nazarteh que dio su vida entera por nosotros.
Ojalá pueda yo ser así, practicar la misericordia, tender mi mano y servir, siempre servir. Porque quien es mi projimo ya se encarga Él de mostrarmelo cada día, en lo cotidiano.

Unidos.

¡¡Maldita aliada!!

Siempre has sido una obsesionada con tu cuerpo. Te preocupaba demasiado no caber en ese o aquel pantalón, que aquella original camiseta no se ajustara lo suficiente como para quedar naturalmente sensual. Fué un tema por el que tuvimos "serias" discusiones ¿recuerdas?.
Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y ayer la casualidad quiso que nos encontráramos en ese bar. "¡¡Ohhhh!!, ¿pero qué ven mis ojos?" te dije mientras mi corazón intentaba no reaccionar ante la visión. Tu cuerpo era la mitad del cuerpo al que hacía meses que no veía, tus ojos estaban fuera de sí. Tanta delgadez me estaba dejando alucinada.

"¡¡Qué guapa estás!!" me dijiste, y yo te sonreí con el típico comentario de: "¿alguna vez me has visto fea?" (olé esa modestia). Y me miraste, y te miraste y yo reaccioné con un: "P. tu siempre con esas alpargatas de esparto tan originales, eres la caña".

Y entre risas y abrazos, y chistes malos, se nos pasaron los minutos, y nos despedimos con la propuesta de quedar a tomar un té, ¿¿¡¡cómo no!!??, para recordar viejos tiempos de colegio en los que nos reíamos de las revistas para adolescentes y jugábamos durante horas a mandarnos notas entre toda la clase.

Hoy pienso en ti, tu imagen no me la puedo quitar de la cabeza. Me habían comentado que te habían visto muy delgada, pero nunca llegué a imaginar que tanto. Sé que no lo has tenido fácil, pero estás a tiempo de salir de ese maldito mundo y abandonar a esa maldita aliada que te está arrebatando la vida.


No sé muy bien lo que habrá pasado, ni tan siquiera como te encuentras tú. Tengo ganas de ese te, y mientras tanto seguiré pensando en las tardes bajo el castaño del patio de los mayores soñando con el futuro.
Recordando aquella vez en la que bajábamos las escaleras a todo correr a ver quien llegaba antes a la fuente de Pre-escolar y nos caimos rodando.
Estoy cerca, para lo que quieras.

viernes, 13 de julio de 2007

"Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis"

"Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis"






Nuevamente me remueve la Palabra, me interroga.
Me gusta ser útil, y sentirme como tal.
Una de las llamadas que siento es a servir, quizá no siempre lo haga bien pero siempre intento hacerlo lo mejor posible


Porque a veces es mucho más fácil hablar que hacer.
Porque la mayoría de las veces hablo, y no actúo.


Peroooooooooooo...si, estoy dispuesta a hacer, a dar, a darme, a ser y a estar...
¿Y tú?, ¿me ayudas?, juntos, en lo cotidiano, podemos.

jueves, 5 de julio de 2007

Aprender a sembrar


Aprendiendo a sembrar...

para poder recoger.


Aunque la tierra se me ha puesto dura.
Aunque el esfuerzo sea enorme.
Aunque me llene toita de inseguridades
Pero el sacrificio es necesario, ya lo dice hoy la Palabra.
Porque la cultura del mando a distancia no siempre sirve.