lunes, 29 de agosto de 2011

Mieditooooo

Ya no queda nada, estamos a las puertas... Y yo estoy cagaíca.

Dudas
Miedo
Incertidumbre
Desconcierto


¿Sabré ser?
¿Sabré estar?
¿Sabre querer?
¿Me querrán?

Nuevos retos, nuevas propuestas
¿estaré a la altura?

Tengo un poco de pánico. No quiero pensar en el que pasará pero es inevitable. Ilusión, ganas y fuerzas tengo pero quizá eso no sea suficiente. Tengo tantas cosas es ni cabeza, córcholis,



En lo cotidiano solo pido...
Dame alguien que me guíe, 
un guía que no sea ciego,
un guía que a ti me lleve, 
y así pueda comprender
cuál es en mí tu proyecto.



jueves, 25 de agosto de 2011

Por ser cabezota

¿Hay algo más jodio que la soledad de sentirse solo en medio del mundo?

No sé ni cómo empezar ni cómo hacer para que las cosas vuelvan al lugar en el que se estancaron, no lo sé. Me sigue doliendo, la herida no está curada. Siempre he pensado que el tiempo deja a cada uno en el lugar que le corresponde, quizá este sea el mío. Yo soy consciente, plenamente, que lo que ahora tengo no es más que fruto de lo que yo he sembrado y la culpa es enterita mía pero lo más jodido, lo más frustrante es no saber por dónde empezar, qué hilo coger para empezar a tejer lo que un día yo solita descosí tirando de un hilo. Las herramientas las tengo, pero no las sé utilizar.

¿Cómo cambiar?, soy tremendamente cabezota, me creo que tengo las ideas claras (no sé si en verdad las tengo), intento que los demás piensen como yo pienso, me cuesta muchísimo adaptarme a las cosas nuevas y me resulta inevitable pensar en el pasado aunque muchas veces tengo la cabeza soñando con un futuro incierto. Todas estas cosas van haciendo mella en mí, en mí misma. Y buscar ayuda ¿para qué?, si como digo las herramientas las tengo pero solo me falta echarle un buen par para utilizarlas. Además la última vez que busqué ayuda solo me encontré al otro lado (de una ventanita de madera, debo añadir) a un personaje que quiso juzgarme, arañando mi corazón hurgando en le herida con ensañamiento y vinagre, en lugar de intentar sanarlo con buenas palabras y amor, que es lo que yo pedí.

Solo me queda gritar (y llorar en mi soledad, en esa que se hace tan dura cuando la intentas esconder)



Estos son mis desórdenes cotidianos.

martes, 2 de agosto de 2011

En clave de "des"


Llevo un mes y pico sin actualizar, lo sé: ¡¡soy un desastre!! y por muchas disculpas que ponga ninguna será lo suficientemente convincente.


El curso terminó y tocó trasladar las cosas a la que será la nueva clase en la que seguiremos caminando los niños y yo. Un nuevo reto que comenzará en a penas un mes.

Después me fui a un curso, para profesores y catequistas, al pueblo que vio nacer a un gran Maestro, al que posiblemente sea el mejor pedagogo de todos los tiempos. A Un hombre que se dio por los demás, un hombre que supo ver en los niños futuros hombres de una nueva humanidad. Ir con una idea o que te hayan hablado de ello no siempre ayuda, y la verdad es que a mi se me rompieron los esquemas previos nada más aterrizar. Decidí dejar un poco la mente en blanco y dejarme empapar por las vivencias, las charlas y los momentos. No fue fácil, lo reconozco. Me resultaba incómodo sentarme en una capilla con gente "extraña", con gente con la que no estaba acostumbrada a ello.
Me resultaba complicado compartir, reflexionar, hacer silencio cuando se invitaba. Además las fechas coincicieron con un momento duro, jodido, alguien a quien quiero ha tomado una decisión que de seguro cambiará su vida, una decisión que no me cabe la duda que ha sido complicada y díficil, de muchísimo discernimiento, y lo que más deseo es que sea muy, muy feliz porque ella se lo merece.
Como decía, no fue fácil. No conocía más que a quienes fueron desde mi ciudad conmigo, y hay barreras que debo superar poco a poco. La verdad es que éntre la gente que allí nos encontrabamos había con quienes no me hubiera importado estar unos días más, conversar de temas profundos y dejarme empapar por sus vivencias, porque la esencia que dejaban respirar era agradable y buena, y en muchas cosas sintonizaba con lo que yo andaba buscando, o con el camino que quiero seguir caminando. Pasé unos días raros pero buenos, positivos. Fue conmovedor y enriquecedor. El corazón se me soldó un poquito, entendí muchas cosas y me reconcilé un poquito conmigo misma y con la vida. Llevaba demasiado tiempo oxidada en ciertas cosas, en ciertas vivencias, en mi fe. Gracias Maestro.

Tras él me fui de vacaciones familiares, días en clave de "des": descanso, desconexión, desintoxicación, desperezarse, y ¿destaparse", si también tocó destaparse y dejarse abrazar por los rayos del sol. He disfrutado muchísimo de los míos, del calor de la familia, de los besos de mi sobrino. He gozado conociendo a gente nueva, a gente a la que la vida ha cruzado estos días en mi camino y me he dejado sorprender por esos que siempre roban mi atención allá donde vaya: los niños, los pequeños; ellos dan tanto sabor a mi vida, y verles disfrutar en la arena, con el agua, sin necesidad de teles ni maquinitas, tan solo con un par de rastrillos y un cubo ¡¡qué gozada!!. Días, como digo, de puro dejarme des-hacer para, ojalá, hacerme de nuevo.

El tiempo de descanso sigue, aún me queda un mes (si, los maestros tenemos un tiempo "extra" de vacaciones). Quizá sucedan cosas inusitadas, poco frecuentes, no lo sé. Lo que si quiero, porque lo necesito, es seguir en este tiempo en clave de "des".

Planes, pues no hay, dejarme sorprender en lo cotidiano sea, quizá, la mejor manera de buscar planes. ¿Caminamos?

domingo, 12 de junio de 2011

Solo tú...

Así me siento...

(...)
Dicen que el amor es suficiente,
pero no tengo el valor de hacerle frente.
Tú eres quien me hace llorar,
pero solo tú me puedes consolar.

Te regalo mi amor, te regalo mi vida.
A pesar del dolor eres tú quien me inspira.
No somos perfectos, solo polos opuestos
Te amo con fuerza, te odio a momentos…

Te regalo mi amor te regalo mi vida.
Te regalaré el sol siempre que me lo pidas.
No somos perfectos solo polos opuestos.
Mientras sea junto a ti siempre lo intentaría,
¿Y qué no daría?
Si eres mi mundo,
si con tus manos curas mis heridas
¿qué no daría?
si solo a tu lado puedo llorar y reir al sentir tus caricias.
(...)

Así, en lo cotidiano...