Si todo fuera normal, estaríamos soñando con un nuevo encuentro, en el que convivir, reírnos, soltar alguna lagrimilla y reunirnos ante Él, que es Quien nos une.
Si todo fuera normal, estaríamos hablando de nuestros niños, o jóvenes. Estaríamos riéndonos con ellos, y compartiendo nuestro “Corazón inquieto” con gestos incluidos.
Si todo fuera normal, yo no tendría que estar escribiendo ésto con el corazón mucho más inquieto que nunca.
Y muy a mi pesar he de reocncoer que hay situaciones que son de esperar cuando a las cosas no se les pone toda la ilusión que merecen...

Me cuesta mucho, muchísimo, hacerme a la idea de que todo ha dejado de ser normal.
Y yo, en lo cotidiano, seguiré intentando encontrar un por qué. Quizá sea preferible dar tiempo al tiempo, porque éste es tan sabio que siempre pone todo en su lugar.


Quedan pocas horas para que los, estrenandose todos, los Vendimiadores 2007 y el Señor Alcalde disparen el cohete que anunciará las fiestas de San Mateo 2007.