sábado, 30 de junio de 2007

¡¡Porque Becerril es mucho!!

Lo voy a echar taaaaaanto de menos.... No me caben las palabras para expresar lo que este lugar significa en mi vida...


No hay descripción que valga, porque cualquiera se quedaría corta...
Un lugar. Rincones mágicos. Momentos únicos. Vivencias irrepetibles...
Y en medio de todos ellos está Él, Quien en este lugar me ha ido transformando poco a poco en lo que soy, y en lo que me gustaría llegar a ser...
Mañana comienza un nuevo sueño, un nuevo Becerril. Mañana se vuelven a reunir un buen puñado de jóvenes que creen en la solidaridad, que apuestan por la educación en valores y sobretodo que van a dar un 101% de lo que son para que ese otro buen puñado de niños viva diez días inolvidables teniéndoLE como centro de todas sus vivencias, creando lazos de amistad que durarán toda la vida.

Lo voy a echar de menos, son demasiados años seguidos que sin querer se han colado en el libro de mi vida y lo han llenado de páginas de colores alegres.
Porque dormir bajo ese maravilloso cielo estrellado es maravilloso.
Porque vivir esta experiencia rompe tus esquemas.
Porque me gusta.
Porque forma parte de mi vida.
Porque esa villa es mágica.

¡¡PORQUE BECERRIL ES MUCHO!!
Y la vida cambia, y las circunstancias también.
Y este año, como expeción en los últimos 13 años, será el primero que no esté allí.

Con la certeza de que saldrá de maravilla, son un buen equipo.
Yo, desde aquí, estaré cada día y a cada segundo unida a ellos en conexión adsl-oración.

Mucha suerte compañeros.

¡¡FELIZ CAMPAMENTO!!

¡¡AUPA ESE BECERRIL 2007!!


Disfrutadlo niños.


martes, 26 de junio de 2007

A mi querida tierra de acogida: Valladolid


Querido Pucela, hoy hace un año que te dejé, que me fuí de allí...aunque aún no me haya ido del todo.

Durante tres años has sido mi segunda casa. Llegué hasta ti con un único motivo: cumplir con un sueño, aunque todavía hoy siga siendo una incógnita.

Reconozco que al principio me costó acostumbrarme a ti, a tus calles, a los edificios, a la Facultad, a los atobuses. Y más aún me costó el hacerme a la gente (o la gente a mi), a sus costumbres, a su ser "castellano" tan arraigado. Y poco a poco te fuiste haciendo a mi, y yo a ti. Y nos acostumbramos la una a la otra.

Tres años dan para mucho ¿sabes? y de allí me he llevado recuerdos inolvidables; me he llevado la mochila llena de vivencias, de aprendizajes y de proyectos.

Tus gentes, esas a las que tanto me costó hacerme, se han hecho un hueco tan grande en mi corazón que a veces, muchas veces, me gustaría tenerles tan cerca que cenar en casa de mi "otra familia" siguiese siendo algo habitual, o que quedar para tomar un café en el bar de siempre consistiera unicamente en coger un ascensor, o bajar a ese mítico portal y echarme un cigarrín con tan grata compañía para reirme durante horas, o ir al cole y discutir temas varios para llegar a la conclusión de que a pesar de ser "aquellas a las que no nombramos" necesitamos seguir juntándonos allí, o acercarme a la Victoria y sonreirle a la hermana de siempre, pronunciar la r de su nombre con sonoridad, mientras se empeña en pastorearme con esa sonrisa tan dulce y esa fe tan sincera y tan refrescante. Y como no, cada noche antes de irme a dormir comprobar lo "incrrrrrreible" que me parece que cierta sor duerma con la ventana abierta cada día del año.

Porque entre tus brazos, Valladolid, he vivido tantas cosas:
Amigos para siempre.
Me he conocido más.
He afianzado relaciones. He deshechado otras.
Me he enamorado.
He llorado.
He reído hasta dolerme la barriga.
He celebrado la Eucaristía cada día durante muchos días.
He viajado en vespa.
He soñado proyectos.
He llorado pérdidas.
He sentido la soledad más profunda.
He aprendido de mis errores.
He sonreido a la Vida.
He...
He...
Son tantos "hes" que no me caben aquí, pero que tengo tan adentro que siempre formarán parte de mí.
Porque Pucela, querida, hoy, un año después, te echo de menos.
Gracias por haberlo hecho posible.
Y por supuesto, gracias a vosotros (ya sabéis quienes sois) por haber colaborado en que ahora tenga los ojos llenos de lagrimas...de alegría, de añoranza, de amistad. Ya sabéis, que a pesar de lo que nombraba mis tierra, os quiero.
¡¡OS QUIERO!!

lunes, 18 de junio de 2007

Una imagen...

Bonita imagen, si.
Esta tarde, volviendo de Zaragoza...

Tarde transcendental..

Cerca de un sueño, cerca de una meta...

Muy cerca.

Y después de las nubes, milagrosamente, siempre está el sol. Escondido, rabioso, cercano, brillante.

domingo, 17 de junio de 2007

¿Pecadora?...Arrepentida


Si hay un defecto que me caracteriza es lo tremendamente cabezota que soy, lo sé.
Llevo tiempo intentando ser más racional, pensar más, saber ceder...pero a veces soy incapaz. Y supongo que como todo, ésto también conlleva un esfuerzo necesario.
Pero a pesar de mi cabezonería hay algo que intento llevar a cabo, pedir perdón. No siempre lo digo con mis palabras, pero intento que mis actos dejen ver mi arrepentimiento.
Me declaro pecadora, tremendamente pecadora. Pero a la vez tengo ganas de decir a quienes he hecho daño durante lo que llevo de vida que lo siento, que me perdonen. Porque amo, si, amo.
Amo la vida y por consecuencia amo a mis hermanos, porque si están ahí es porque ALGUIEN ha querido plantarlos en mi camino, para aprender con ellos, para reir con ellos, para llorar con ellos, para aprender a pedirles perdón, aunque me cueste.
Si, soy una pecadora pero evito con todas mis fuerzas ser farisea. No solo quiero predicar con la palabra, que eso es tope fácil, quiero ser ejemplo, señal, guía, apuesta por la Vida, sonrisa, caricia, afecto. Quiero lavar con mis lagrimas los pies de aquellos a quienes hago daño, y besarlos, enjugarlos con mis cabellos, y perfumarlos.

Hoy he visto a alguien a quien durante años me unió una amistad de aquellas que crees que van a ser eternas, y sin embargo todo se torció y nada ha vuelto a ser como antes. Y el tiempo también fué el que nos volvió a unir en su dolor, en su tristeza por la pérdida de uno de los pilares de su vida. Pero volvió la lluvia, y ya no ha vuelto a cubrirnos el mismo paraguas.
Hoy nos miramos con indiferencia, con rencor, con dolor. Pero aquí, en mi interior, algo me dice que queda un pequeño resquicio de tanto como compartimos, y la quiero...Y hoy he sentido ganas de acercarme, de saludarla, de abrazarla, de decirle lo mucho que echo de menos aquellos tiempos en los que soñábamos juntas. Aquellos tiempos en los que caminábamos a la par, superando cualquier obstáculo.
Pero me he paralizado, tenía miedo. Tiempo, tiempo, más tiempo. Y nada cambia.
Y si tu, T., llegas a leer ésto alguna vez, que sepas que sigues siendo importante y que aunque mi orgullo me impida decirte todo ésto: Te quiero.

Perdoné, hace tiempo. Pero hoy me siento pecadora, arrepentida, pero pecadora. Porque no he hecho nada por recuperarte, por acercarme, por decírtelo.

Aprenderé, eso espero.
Mientras tanto, seguiré trabajándome, puliéndome.