viernes, 6 de julio de 2012

Recobrar la confianza

Esta noche he leído esta frase: "Dios habita en los detalles" (Mies Van der Rohe), y me ha dejado un rato pensativa.

Creo que las pequeñas cositas son las que hacen grandes los días, sin más adornos ni parafernalias.

Un pequeño detalle llegado a mi de las manos de un hombre sabio, muy sabio, llegado en un momento muy puntual, muy necesario, muy apropiado... ayer me abrió un poquito esa parte de mi alma que llevaba ya un tiempo cerrada con candado. Aunque aún sea incapaz de ponerle nombre si soy capaz de llenarlo de acción de gracias.

A lo mejor, quizá.... puede que se trate de volver a CONFIAR, pese al fastidio, a lo jodido que es, a lo que joroba. Confiar, si, ir reconquistando esa parcela en lo cotidiano.

martes, 1 de mayo de 2012

Mis "tues" cotidianos

Hoy, tras una larga conversación, alguien me ha pedido que haga el ejercicio de intentar resumir los "tues" cotidianos de mi camino. Que saque de cada uno de esos "tues" una cosa positiva y de gracias por ella, y por esas personas en mi camino.

Tú, la mirada limpia y despejada.
Tú, esa sonrisa picarona que me encanta.
Tú, tus ganas de aprender cada día.
Tú, el guiño de ojos que me haces cuando nuestras miradas se encuentran.
Tú, el cariño que suscitas en mi.
Tú, la vida que me regalas a raudales.
Tú, tus abrazos tan a tiempo.
Tú, la timidez que se desenmascara.
Tú, que intuyes mis días grises y me los pintas de colores.
Tú, la palabra precisa.
Tú, tan juguetón y divertido.
Tú, y tu sabia sabiduría.
Tú, las preguntas que me descolocan.
Tú, la solidaridad.
Tú, y tu memoria para cualquier melodía.
Tú, las manos amables.
Tú, la delicadeza.
Tú, el mal genio tan bien congeniado con la capacidad de perdonar.
Tú, tus sueños.
Tú, tu predisposición al trabajo.
Tú, tus historias que me encantan.
Tú, tus besos sonoros.
Tú, el corazón en persona.
Tú, hablar contigo.
Tú, tus cosquillas que me pillan desprevenida.
Tú, dedicación absoluta.

Gracias, gracias mis queridos "tues". No sois los únicos del día a día, pero puedo decir queformáis parte del grupo de "los importantes".

Invito a todos y cada uno de los que os acercáis a este blog que penséis en esos "tues" que comparten vuestro día a día, que saquéis algo positivo de cada uno y deis gracias por tenerlo

Gracias por el consejo, pequeña pitufina, me has hecho reflexionar, y ha merecido la pena.

lunes, 23 de abril de 2012

Como cada lunes

Los lunes se me pasan volando. Me levanto, me voy al trabajo, la mañana y la tarde se me pasan volando. Siempre me quedo un ratito después del trabajo para planificar bien la semana. Y hasta hace unos meses era el espacio de tiempo que tenía entre el trabajo y ellos, a quienes tanto echo de menos y para quienes va hoy decicada mi entrada, porque se lo merecen, porque desde hace unos meses cada lunes intentan hacerse presentes, de la manera que sea, para que no me olvide que antes los lunes siempre los acababa con ellos.

Como cada lunes, hoy también os he echado de menos. 
Nunca me cansaré de deciros que lo siento. Para mi no fue fácil tomar aquella decisión, lo sabéis, fue algo muy doloroso. Quizá, puede, seguramente tomé el camino más fácil, o el más cobarde, según se mire. Estaba sufriendo, sufriendo muchísmo. Y después de una ardua lucha interior, tuve que decidir cortar con una situación que me estaba robando el sueño y arrebatando la libertad y, sobretodo, cortar con algo que atentaba contra todos los valores morales en los que creo, los que defiendo.
Jamás hubiera pensado que podía pasarme algo parecido, cuando alguien me contaba algo similar siempre pensaba que eso no podía pasarme a mi. Además, siendo como soy, nunca hubiera imaginado que no hubiese tomado cartas más serias en el asunto, porque lo tipificado, tipificado está. Aún hay veces que pienso que soy gilipollas por haber dejado pasar esto, sin más, quizá es que aún se me pasa por la cabeza poner las cartas sobre la mesa... no lo sé.
Hay veces, chicos, que la vida es así. Haces cosas que nunca antes hubieras imaginado hacer. Tengo una amiga que siempre me dice que la vida es imprevisible, y que las cosas siempre pasan por una razón.
Se que en estos meses os he ido pidiendo que no me lo recordaráis, que aunque os doloriera (fastidiara) que yo no estuviera ahí, pensaséis que me hacía daño. Pero quiero que siempre sepáis, quiero recordaros que sabéis que estoy ahí, para ser risas y hombro, para que me alegréis el día saludándome desde la ventana cuando yo voy a mi trabajo, para que me encuentre con vosotros y arreglemos el mundo.
Hoy, como cada lunes, os he echado de menos. Y me consta que vosotros a mi también.
Y doy gracias por vosotros, cada día en lo cotidiano.

Tomar una decisión no siempre es fácil. Tomarla en soledad acarrea sufrirlo en el silencio de ti misma.
Pero lo importante es ir poco a poco asumiéndola e intentar ir descubriendo los caminos que se abren ante ti.
En lo cotidiano, lo conseguiré.

domingo, 15 de abril de 2012

Ser como niños

Sé que a veces soy demasiado infantil.

Me gusta oler las cosas.
Disfruto muchísmo bailando los cantajuegos.
Me chiflan los dibujos animados y las ilustraciones infantiles.
Cuando en casa hay unas galletas nuevas, hago un agujerito casi invisible en la caja, y cojo una.
Cualquier colonia que huela a peques puede formar parte de mi neceser.
Siempre llevo globos en el bolso.
Cuando me maquilo me vacilo a mi misma pintándome una mariquita.
Muchas noches me leo un cuento para dormirme.
Salto de raya a raya en los pasos de cebra, y también los charcos.
Me monto en los columpios, aún a sabiendas de que mi culo es más grande que el contorno de los mismos.
Hago castillos con la arena de la playa (previamente me hago amigüita de los niños de la orilla para que me dejen su cubo, su rastrillo y su pala. Creo que me voy a comprar los míos propios para compartirlo, jeje).
Construyo tiendas de campaña con las sábanas para jugar con mi sobrino.
A veces, cuando por las noches mis padres están ya en la cama voy despacito y me meto en su cama.
Los sábados por la mañana me pongo los dibujos mientras desayuno mi cafelito.
....(Y muchas cosas más que es mejor que no cuente, no vaya a ser que alguno de los que me leáis penséis que estoy mal de la jaulita)

Quizá a veces me falta tener más los pies en el suelo. Pero sé que me ayuda a caminar, estos últimos meses lo he comprobado, de otra forma me hubiera vuelto loca con tanto sufrimiento e injusticia, de esa que solo cometemos los adultos.

Así pues...

No te olvides del niño que fuiste.
No le creas al gigante que sos.
Y recuerda que un día dijiste:
De grande no quisiera ser mayor.



Así, como niños... en lo cotidiano.