martes, 4 de noviembre de 2008

Reflexión cumpleañera

Hoy estoy de celebración, es mi cumpleaños.

Y hoy he decidido dejarme llevar, han sucedido algunas cosas (conversaciones muy interesantes, basicamente) estos últimos días en las que he notado como una pequeña advertencia a no ser tan calculadora, a de vez en cuando dejarme llevar. Y hoy me dejo llevar por mi boli, mi corazón y mi memoria.

Nací un 4 de Noviembre de 1981 a las 14:40, y por las fechas, y lo que sé, fui pensada en un momento en el que este, mi país, sufría un Golpe de Estado. Aunque yo siempre he preferido pensar que los carnavales fueron los que me han traído hasta aquí.

Mi niñez y adolescencia has transcurrido en un colegio agustiniano, carisma del que he bebido y he aprendido, del que forjé un corazón que anda inquieto como el de Agustín.

Después “salí al mundo”, un mundo muy extraño, un mundo que muchas veces me cerraba las puertas, un mundo que no comprendía…o en el que me sentía una completa incomprendida. A base de caídas, de piedras y tropiezos he ido caminando por este mundo hasta el día de hoy. Pero también de aprendizajes, de bellos momentos, de alegrías infinitas.

Entre 2005 y 2006, y con solo nueve meses de diferencia, viví dos de las pérdidas más difíciles de mi existencia, ellos me dejaron para siempre físicamente y, aunque les eche muchísimo de menos y haya momentos en los que daría todo por tenerles a mi lado, mis abuelis me siguen cuidando.

Maestra de vocación, y por devoción, aunque me falta la firma del Rey para constatarlo oficialmente. Adoro la niñez, y me apasiona la educación, la formal y la no formal. Y como Celaya , yo también creo que Educar es lo mismo que poner un motor a una barca. Y me gustaría llegar a ser como John Keating en el Club de los poetas muertos, dicho sea de paso uno de mis libros favoritos.

Soy cristiana, aunque las dudas me asalten cada dos por tres pero algo hace D. para que no me deje irme de su lado. Lo he mamado en casa, en el seno de una familia comprometida. Mi abuela me enseñó el Padrenuestro y recuerdo cada vez que mis labios lo rezan. A los once años comencé mi andadura por los grupos juveniles agustinianos, en los que más tarde “ascendí” a monitora-animadora y a través de los que conocí el apasionante, y difícil, mundo de la Evangelización. Encuentros, convivencias, Pascuas, campamentos, campos de trabajo reuniones, grupos, … han ido llenando estos años mi cotidianeidad de grandes momentos.

Hace casi tres años descubrí a una personita increíble que me invitó a formar parte de su familia, una familia más allá de la pantalla de mi ordenador, una familia que me acogió desde el principio como a una hermana más y a la que le agradezco tantas cosas que no sabría resumirlas. Una familia que es de carne y hueso, que sabe traspasar las fronteras de una red para hacerse parte de tu corazón. Una familia marianista que disfruta de la vida, acoge y se deja acoger.

De mi no tengo muchas cosas que decir. Soy bastante sencilla a la par que complicada. No soy del montón, pero tampoco soy especial. Simplemente soy Noelia, disfruto de las pequeñas cosas y me encanta vivir lo cotidiano como la oportunidad de aprender y reaprender, como la oportunidad de ser más yo, como la oportunidad que me da Dios de hacer de ser misionera en lo cotidiano (de ahí el nombre de mi blog).
Me gustan mucho las mariquitas, y aunque freaks solo hay uno (indirecta al canto) puedo asegurar que casi soy freak de ellas...

Me encanta sonreír, disfruto sonriendo y haciendo sonreír a los demás. Y sonreír no es lo mismo que reír, porque uno puedo reír y estar muy jodido por dentro, pero cuando uno sonríe se libera de tensiones y se acerca más a los demás. Sueño con que llegue un día en el que todo el mundo salga sonriendo a la calle.

En contraposición a lo anterior soy una persona no demasiado optimista y a veces me cuesta ver la botella medio llena, llegando a ponerme la máscara de feliz cuando en realidad estoy hecha una mierda por dentro, porque no me gusta que nadie se preocupe por mí, me resulta violento. Por eso muchas veces oculto mi estado de ánimo, aún cuando pagaría porque me dieran un abrazo. Por ello a veces me siento frustrada, por ser incapaz de pedir lo que necesito.

Me estoy alargando, y no quisiera. Quizá es que este blog sea, muchísimas veces, mi técnica para desahogarme, para intentar comprender yo misma que es lo que me pasa.

Como última cosita añadiré que a esta edad que tengo puedo afirmar que tengo el corazón lleno de nombres. Primero de una familia estupenda que me lleva apoyando todos estos años y compartiendo conmigo sus días. De otra familia, la que no lleva mi sangre aunque los que me conocen saben que la familia no es necesariamente la que lleva mi misma sangre. Lleno de personas a las que nunca olvidaré, de personas que viven mis días y los comparten conmigo, lleno de compañer@s de camino que han decidido ponerse a mi lado y ser muchas veces el bastón sobre el que me sostengo, lleno de personitas increíbles que saben abrazarme y sonreírme (aunque sea desde un teclado).

Hoy, 4 de Noviembre de 2008, es mi cumpleaños, si restáis el año de mi nacimiento…ya tenéis mi edad. Y hoy no es un día más, hoy la cotidianeidad se transforma es extraordinaria.

Y en este día cotidiano busco mantener mi luz encendida, por pequeña que es, por pequeña que sea.




(este video se me ocurrió para resumir un finde lleno de re-oportunidades)


A partir de hoy comienza una nueva etapa, un nuevo año en el que espero seguir disfrutando de las pequeñas cosas, de las sonrisas y de los abrazos. En la que lo cotidiano me ayude a seguir creciendo y a dar siempre lo mejor de mi misma. Quiero que mi cotidianeidad alumbre, de luz. Y necesito teneros a mi lado, para sonreiros y abrazaros, y para que me sonríais y me abracéis.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Corazón partío

Te veo, sonrío.

Me emociono mientras te acercas a mí aunque me pongo la máscara de cabreada, quiero que pienses que sigo cabreada.

Cruzamos miradas, me abrazas, me das un beso en la mejilla. Sonrío, te abrazo y te dejas abrazar. Quizá esta sea la última vez que suceda, o quizá no porque contigo nunca se sabe.

Tu ya has tomado tu decisión, y aunque me duela la respeto.

Aún queda algo que hablar, aunque volverán a sobrar las palabras.

En lo cotidiano con el corazón partío sigo pensando en esa mirada bajada...



Ya lo ves que no hay dos sin tres
(y yo, en lo cotidiano, quiero empezar a desacostumbrarme)

viernes, 17 de octubre de 2008

De mis trovadores particulares y otros pensamientos cotidianos

Durante estos días de intensa faena en los campos de mi tierra no es raro cruzarse por las calles de mi ciudad, más viviendo cerquita de las estaciones de autobuses y trenes, con las miradas de la gente que viene buscándose un futuro mejor. Personas, que como tú y como yo, necesitan trabajar para vivir. Pero la diferencia es que esta noche ellos dormirán nuevamente en el "pasaje del cole", a lado de mi casa, con cartones como colchón...

(Personas durmiendo en un pasaje, en el centro de Logroño. Foto del Diario La Rioja el 12/10/08)


La uva está ahí, y hay que cortarla. En mi pueblo, el pueblo de mis abuelos, hay mucha faena, las casas vacías se llenan, los temporeros habitan las calles de un pueblo que en el invierno no llega a los 300 habitantes. Se juntan por cuadrillas y a la señal de ¡buenos días! comienza la vendimia de ese fruto que más tarde dará ricos caldos que posiblemenete muchos de ellos llegarán a las mesas más completas y los paladares más exquisitos. ¡Vaya contraste!, los que las cogen cobran "cuatro duros" que diría aquel, y los que beberán el vino pagarán por él innombrables cantidades de euros.

Pero la vida es así, suelen decir resignados los agricultores, yo como nieta de tales no puedo sino sacarles la cara, porque a pesar de lo que muchos puedan pensar, tienen un trabajo duro, muy duro y normalemente unos beneficios injustos. Nunca regateéis a un agricultor, ¡está feísimo!.

A lo que iba al principio, no es raro estos días encontrarse por las calles de mi ciudad a personas que cargan con todas sus cosas, con mochilas que recorren mundos, que recorren las regiones en busca de faena. Y de entre ellos siempre puedes encontrarte al que carga con su guitarra y hace las veladas más amenas, aunque éstas sean en soportales abiertos a las frías corrientes nocturnas.

Uno de esos trovadores lleva llamando mi atención desde hace unas semanas, es como aquel que cada día durante un tiempo me tocaba el Canon de Pachelbel cada tarde cuando volvía a LRTA a cambio de una sonrisa, y de un breve espacio de mi tiempo.

Este personajillo del que os hablo dudo que pase de los 30, siempre sonríe, y siempre toca aquello de "Pongamos que hablo de Madrid", una y otra vez hasta 4 veces seguidas... Puede que él mismo es quien se vea reflejado en la letra de esta canción (e inevitablemente me termino acordando de Vallecas, y de Amani...¿por qué será?).

"Mi trovador particular" no se a qué dedicará sus mañanas. Quizá también vaya a vendimiar con su guitarra y alegre las jornadas a los demás, de la misma que a mi me hace sonreir por las tardes.

Y cada día vuelve a mi recuerdo aquel que tocaba el Canon para mi, aquel a quien yo puse por nombre Miguel porque me recordaba a la canción...




Hoy, que la crisis es el tema estrella de conversación, pienso en la melodía que estos trovadores le pondrían a esta situación.

Y en lo cotidiano no puedo dejar de sentirme cuestionada por ellos, por sus vidas, por las vidas de "mis trovadores particulares".

miércoles, 8 de octubre de 2008

Padre

Orar, rezar, ponerse en presencia, contemplar, ... hacer silencio.

Con lo sencillo que me lo pones y lo que me complico yo solita, ¡si es que soy un desastrecito!, si me limitara a llamarte Padre...otro gallo cantaría.







En lo cotidiano, sostenme, acógeme, ayúdame.