sábado, 30 de agosto de 2008

En el día de tu cumple

Hoy hace ochenta y ocho años que llegaba al mundo una de las personas que más ha marcado mi vida. Dios quiso que naciera el día de Santa Rosa de Lima, de ahí su su nombre.



Vino al mundo para llenar los días cotidianos de momentos extraordinarios, y lo consiguió. Su nobleza, su rectitud, su sabia paciencia, su amor incondicional, sus consejos, su ejemplo de vida, su saber estar a la sombra pero dando infinita luz, sus manos trabajadoras, las puertas de su casa siempre abiertas, su educación, su elegancia, su oración, sus ganas de vivir y darse con mucho carisma , su bondad hacían de mi abuela una mujer inigualable.



Hoy, abuela, he ido con mamá al cementerio en tu querido pueblo. Sabes que si no voy más al camposanto es porque no me siento cómoda allí, aunque hoy ha sido diferente.


Mientras limpiaba tu tumba y la del abuelo recordaba las miles de veces que habiáis secado mis lágrimas, que habiáis acunado mis sueños y me habiáis llenado de besos y abrazos. Mientras colocaba unas flores bajo la cruz del Resucitado que preside vuestras tumbas pensaba en todas las veces en las que me decías aquello de: "Hija, las flores en vida". Y creo que en vida, pude darte muchas de esas flores que tu habías sembrado en mí, nunca tantas como las que tu me diste a mi.


Paseando por el camposanto he reconocido nombres, quizá demasiados, y pensaba en todas esas personitas que también han formado parte de mi niñez y juventud, de aquellos que nos han precedido y que sin duda dejaron algo de ellos en mi vida. Nombres, rostros que no son ajenos.


Te decía que la sensación en el cementerio hoy ha sido diferente. Hoy sentía verdadera paz. En el silencio abrumador del lugar me apetecía encontrarme contigo, con el abuelo. Dar gracias por vuestra vida que tanto ha marcado la mía y pedir para que así lo siga haciendo aunque nunca os llegue ni a la suela de los zapatos.


Claro que unas flores no son nada, abuela, pero a ti te encantaban y tú siempre tenías las huertas bordeadas de flores y el jardín de casa ni te cuento. En verano nunca faltaban flores en la cocina, aunque fuera en un vaso con agua, sin demasiada parafernalia, con mucha sencillez. Por eso hoy quise acompañar a mamá, que sé que no le gusta ir sola. Por eso hoy quería ponerte flores, porque era tu cumpleaños y te las merecías.




No sabes cuanto te echo de menos cada día. Lo mucho que disfrutarías de tu casa, de tu cocina, de tu huerta, de tus cosas. Pero la vida es así, y tu merecías descansar en paz y en buena compañía.


Cada día, en lo cotidiano, te sigo pensando, te sigo queriendo.

viernes, 1 de agosto de 2008

Cotidianamente dando vueltas


A veces, quizá muchas veces el corazón puede más que la razón ¿o no?


Y en lo cotidiano te encuentras con esas incertidumbres (¿inquietudes?) que quisieras no aparecieran, pero no hay tu tía...aparecen y se quedan las muy jodías.


Y te vienen a la mente esos miles de recuerdos que hacen de tu vida un continuo devenir de historias que quisieras no te sucedieran porque no encuentras el sentido que las retuerce y las vuelve insanas.

Cotidianamente dando vueltas...

jueves, 19 de junio de 2008

Tiempo cotidiano


"Lo que hace más importante a tu rosa es el tiempo que tú has perdido con ella"
Antoine de Saint-Exupéry
Tiempo, tiempo.
Tiempo que crees perder es tiempo ganado.
Aunque duela, aunque aburra, aunque moleste.
Tiempo cotidiano.

lunes, 9 de junio de 2008

¿A quién se le ocurriría?

Haciendo eco del título que da nombre a mi entrada del blog...

¿A quién se le ocurriría inventar el sistema de numeración chino?
¿Y el japonés?
¿Y el egipcio?

De verdad, que a veces pienso que la locura nos viene desde muy antes. Y no es que sean sistemas feos, pero son aburridos como ellos solos. Además leerlos por curiosidad es divertido, pero tener que estudiárselos, eso ya es otro cantar.

Y ya no digo nada si la cosa va de bases, porque mira que es aburrido utilizar el algoritmo de la multiplicación "por enrejado", vamos multiplicar por el método del enrejado utilizando la base estrella, la base 7, esa que no tiene teoría concreta sino que se demuestra haciéndolo.

Las matemáticas son así, están llenas de nombres raros, de métodos raros y de cálculos imposibles (por mucho que se empeñen en decir que son exactas).

Si a todo eso le unes que la atracción que sientes por ellas es nula, que desde pequeña te enseñaron a odiarlas y que además no le encuentras un sentido lógico a que intenten inducirte a que les tengas cierto aprecio colaborando en que las tengas que estudiar por los siglos de los siglos amén. Pues apaga, y duérmete.

En fin, estoy muy rayada en lo cotidiano, tanto que estoy pensando comprarme una pizarra gigante para no acabar con los bosques, porque a este paso no van a quedar folios para mis cálculos.

Me entristece mucho pensar que ésto esté acabando con mis neuronas, las pobres no tienen la culpa de mi ineptitud. Lo siento, soy incapaz de comprender. Yo soy más de devanarme los sesos con un buen libro, de idear el aula perfecta, de pensar en como ayudar a un niño a aprender las letras, de escuchar sus travesuras, de inventar manualidades con desecho.

Estoy rara, me siento rara. Por un lado quiero parar el tiempo para que todo se grabe a fuego en mi cabeza, por otro quisiera que volara para que la sensación fuera como la de un sueño del que sales animada.

Como decía mi abuela: tendrá que ser así. Y puesto que parece que me haya mirado un tuerto tendré que apechugar con lo que venga, más de sí no puedo dar. Así sea.