lunes, 12 de marzo de 2007

Porque le debo mi nombre

Por esta canción me llamo como me llamo, si. Es gracioso pero hoy me he despertado (tarde, por cierto) con esta canción en mi cabeza.

Y en versión freaky...

Cuando estaba a puntito de nacer mi abuela iba apuntando nombres "raros" en el calendario, si. Mis padres no sabían si sería niño o niña, así que le encomendaron a mi abuela la díficil tarea de buscarme un nombre.
Y nada, el día que nací pues mi abuelita había apuntado éste porque lo había escuchado de la canción de Nino Bravo, curioso.
Cuando fuí presentada "en sociedad" mucha gente le decía a mi madre que vaya nombre feo que me había puesto ¡ya veis!, porque hace un cuarto de siglo éste era menos habitual. Su tía le dijo que porque no me había llamado Rosita, o Yolanda, o incluso Adela que es como se llamaba la tía en cuestión, pero no, me quedé, gracias al Cielo, con Noelia (Natalia o Noemí para mis enemigos).
Y esta es la historia de mi nombre, y este es otro motivo por el que agradecer la vida de mi abuela Rosa.

domingo, 11 de marzo de 2007

El alma nunca muere...

Hace justamente hoy tres años que nuestras vidas se separaron para siempre. Volaste alto, hermano, y a manos de unos desalmados perdiste la vida, tu más sagrado tesoro.
Te arrancaron las ilusiones, los momentos compartidos y los sueños por realizar. Dejaste un vacío que es imposible de llenar, y con el que hemos tenido que aprender a vivir cada uno de los que creemos en la paz, en la justicia y en la convivencia.
Me es díficil hacerme a la idea del dolor que puedan estar sintiendo quienes te conocieron de cerca, los que tuvieron la gran suerte de cruzasre cntigo en su vida, porque tiene que ser terrible. Tus padres o tus hijos, tus hermanos, tus abuelos, tus tios, tu familia en general, tus amigos. Sé que todos y cada uno de ellos te echa de menos, pero mantengo la espernaza de que desde allí, donde volaste alto, cuidas de ellos y les mandas toda tu ternura para que aprendan a vivir sin tu presencia física, porque la otra la tienen a cada rato.
Hoy amigo, hermano, te rindo mi pequeño homenaje particular y te mantengo en mi corazón como algo sagrado. Quiero a través de mis palabras acercarme a ti y a los tuyos, y decirte que yo creo en la justicia, creo en la fraternidad y apuesto por la paz.


UNIDOS, SIEMPRE, EN LO COTIDIANO.

lunes, 5 de marzo de 2007

Palabras antiguas para tiempos presentes

«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.» (Lc 6, 36-38)

Porque ser compasivo, es padecer con... Y hoy tenemos muchas personas con las que padecer.
¡Qué fácil es juzgar!, pero no nos dejemos arrastrar por las corrientes. Seamos dueños de nuestras decisiones, de nuestros juicios personales y no midamos al otro con la vara que nunca quisieramos que nos midieran. Acojamos a los demás con AMOR, como ya lo hizo AQUEL.
¿Quién soy yo para condenar?
Perdonar. Aunque duela, aunque hiera, aunque te hayan hecho sufrir demasiado. Purifiquémonos.
Dar. Dar sin medida, sin cansancio, en un 101% de lo que nos den. La recompensa siempre es mucho más grande.

Con el tiempo todo queda en su lugar.

viernes, 2 de marzo de 2007

"La gente mayor"

Llega un momento en el que las personas pasan a convertirse en "gente mayor", término indeterminado, pues el momento exacto del comienzo de nuestra vejez no está marcado en ningún libro, que yo sepa. También podemos conocerles como la "Tercera edad" (si alguien sabe cuanto dura la primera o la segunda, y si hay una cuarta...no dude en decirlo).


El caso es que ahí tenemos a un numeroso grupo de personas a las que tratamos bajo ese término. Un numeroso grupo de personas que llevan ya muchos años transitando por la vida, con sus más y sus menos, con sus aprendizajes, historias, manías, saberes, recuerdos.

Hay quien considera a esta gente como un estorbo, o simplemente como una indiferencia, y abusan de ese estado de senectud para cometer las más atroces barbaridades contra la vida humana, dejando de lado el respeto y la educación. Este tipo de hechos me repatean interiormente y no me dejan lugar al razonamiento. Un ejemplo: Dos ancianos de 90 y 97 años maltratados por su propio hijo (uno de tantos ejemplos). Y en mi cabreo no solo me refiero al maltrato físico, porque para mi es tan endemoniado ese como el moral, porque anda que no hay gente que maltrata psicológicamente a algunos abuelitos.

No lo puedo entender, me es imposible razonar esta situación. Respeto profundamente a la gente mayor, me parecen un tesoro lleno de sabiduría y conocimientos. De dos de los que he tenido más cerca hasta hace bien poco he aprendido tanto que sería incapaz de resumirlo en unas lineas.


El camino no siempre es fácil, y quizá de mayores nosotros también tosamos, nos fatiguemos, durmamos mal o lleguemos a olvidarnos de las cosas. Y cuando llegue ese momento seguro que querremos ser tratados con mucho cariño, con entrega y con amor. Así que sembremos, porque como decía siempre mi abuelo: quien siembra, recoge. Y no solo por eso, sino por educación, por fraternidad, por AMOR, ¡¡¡por Dios!!!.


Desde mi silencio pido por toda la gente mayor que habita en el planeta, para que sigan siendo un pilar básico de esta sociedad, para que sigan siendo ejemplo de sabiduría, para que nos sigan conquistando con sus interminables anécdotas, para que siempre saquen una sonrisa de un niño y un caramelo escondido en el bolsillo de sus recuerdos.