domingo, 31 de enero de 2010

Limpieza: quitando el polvo

Cuántas veces me gustaría volver a ser una mico de tres años, como mis alumnos, para crear mundos perfectos de plastilina en el que las flores siempre tienen pétalos y los caracoles siempre sacan sus cuernos al sol.

Tengo que seguir desempolvando a la niña que conservo pero que tengo cerrada con candados de hierro. Y tengo que desempolvarla bien. Sé que el día que lo consiga aprenderé a ver la vida con mucha más frescura y tranquilidad. Me pondré nerviosa por el futuro y disfrutaré con las pequeñas alegrías del día a día.

Y mientras sigo con la limpieza, una canción…


(por alguna razón que desconozco los 25 primeros segundos son propaganda, después ya está la canción)


Cuento contigo en mi cotidiana limpieza.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Hasta siempre 2009, bienvenido 2010.

Cerrando este año que finaliza, con una cierta penita y mucha alegría de recibir con los brazos abiertos al nuevo. Tenemos 365 días por delante, con su invierno, su primavera, su verano y su otoño.

El año que acaba ha sido muy crucial en mi vida, ya hace meses desde que cumplí uno de los sueños más deseados y aún me levanto algún día sobresaltada con la noticia. De ese sueño nacieron brotes verdes color esperanza que cada día voy palpando en lo cotidiano, que cada día saboreo y disfruto. Una vocación que adoro, que me llena y me entusiasma cada día. Una vocación que renuevo en lo cotidiano.

Ha sido un año lleno de sorpresas, de nuevas oportunidades, de conocer a gente especial que se ha hecho un hueco en mi vida y con quien quiero seguir caminando, vosotros ya sabéis quien sois.

Finalizo el 2009 con el corazón en plena ebullición, un corazón en el que cada día trabajo para poder ser un poquito mejor persona desde mi pequeñez y con mis miserias, un corazón que apuesta por amar.

¡¡Oh 2009!! Ya te vas para no volver, pero nos regalas uno nuevo limpito y a puntito de ser abierto como el regalo que coge el niño y lo abre con cuidado y lleno de entusiasmo. Viene el 2010, un año nuevo, un año Santo en el que tantas y tantos peregrinarán (peregrinaremos, quién sabe), y ojalá sea una peregrinación de confianza.

Gracias a todos los que cada día, en lo cotidiano, camináis a mi lado, aunque desde la distancia porque ya sabemos que el corazón no conoce de ellas.

Que este 2010 que llega sea un año para vivir intensamente, para no cansarse de buscar los medios para que, en definitiva, la vida sea eso: VIDA, en la que las personas estén por encima de todo.



Nos seguimos encontrando, en lo cotidiano.

lunes, 21 de diciembre de 2009

EsperarTE sin desesperarME

Ven ya, nace pronto por favor. ¡¡Me haces taaanta falta!!

Ya no sé si me queda esperanza suficiente para esperarTE sin desesperarme. Hazme ver TU luz, mi Niño bueno. Hazme ver la LUZ que tu viniste a poner en el camino, en mi camino. No sé si es que me aferro a la idea de que cuando despierte de este letargo merecido te volveré a sentir a mi lado, o es que realmente lo estarás. Mientras me debato entre una y la otra te dirijo la mirada.

Because I just wanna be happy





En lo cotidiano, I gotta find my place, I wanna hear my sound, don't care about other pain in front of me, because I'm just try'na be happy.

martes, 17 de noviembre de 2009

Descansa en paz

Al saber que te has ido miles de sentimientos invaden mi corazón y los recuerdos se agolpan revueltos en mi cabeza. Tu marcha me ha pillado desprevenida, amigo.

Tu vida ha sido un regalo en la mía, tus enseñanzas una fuente de las que sacian la sed y además dejan reservas para cuando ésta vuelve a aparecer, tu amistad un don, un don de Quien nos cruzó en el camino, tú eras de Él y Él se hacía presente en ti a cada paso, en cada encuentro.

Palabras siempre certeras, ilusión constante por la vida que hoy se ha apagado para ti. Tenías la gran capacidad de dar sin esperar, de ofrecer siempre lo mejor de ti.

Soñador infatigable vivías con ilusión el ecumenismo, la cooperación entre religiones. Contemplativo de la vida, admirabas los pequeños gestos y disfrutabas siempre de las pequeñas alegrías.

Vibrabas con los jóvenes y nos querías a tu lado, trabajando, y gastando energías, por llevar la fe a los rincones más recónditos y escondidos. Hacías tuyas las palabras de Benedetti, a quien te gustaba evocar con el precioso poema: "¿Qué les queda por probar a los jóvenes?(...)". Porque creías en nosotros y apostabas por la juventud dentro de la iglesia. Gracias a ti yo también pude acercarme un poquito a ese mundillo de la Pastoral Universitaria, bastaron un par de conversaciones y me metiste de lleno en un buen fregaó, recuerdo que mi primera reacción fue un "¡¿pero qué me estás contando?!" al que acompañó tu palmadita en la espalda: lo harás bien.


Además de las mil y una vivencias en las que te recuerdo, es, entre muchos, especialmente significativo el hecho de que tu también eres uno de sos maestros que me ha enseñado a enseñar, en tu caso a enseñar la vida de Jesús a los niños. Como disfrutabamos con tus clases de "ERE", como tu siempre la abreviabas. Con esas lecciones magistrales de hebrero...y riéndonos tanto con tu dibujitos en la pizarra (tus apuntes están guardado como orito en paño, ¡¡vamos!!). Y puestos a recordar, ¡¡vaya con tus homilías!!, qué divertidas aquellas Eucaristías dominicales, con guitarras y a lo loco, con alegría y entusiamo, con cariño y cercanía...mira que te gustaba montarlas eh, y cantar y soñar.

Te fuiste, en misión "ministerial" a tu amada Tierra Santa, trabajaste allí codo a codo con otras culturas, con otras perspectivas pero con la misma ilusión. Y volviste, Él te llamó a volver. Había un servicio que dar, un nuevo proyecto se abría ante ti, y tu vivías con ilusión ese nuevo reto. No te ha dado mucho tiempo, a penas dos meses en “el cargo” al que tu decías: Dios me ha llamado. Pero esta vez, amigo, la llamada es eterna.

Al principio lo decía, tengo el corazón alborotado y en mi cabeza se amontonan los recuerdos. Me resisto a esta despedida joder, no quiero creerlo. Eres demasiado joven para irte, te quedan muchas sabias lecciones que dar, te quedan muchas anécdotas de tu querida Tierra Santa que contar, nos queda mucho que aprender de ti a los que te apreciamos.

Esta tarde has partido a la Casa del Padre y no sin antes dejar un regalo, el regalo de ser donante que seguro a muchos les ayudará a seguir apostando por la vida. lEn fin, estarás bien, eso tu ya lo sabes porque fue de Él de quien te fiaste cuando diste el Si a su proyecto.

En esta cotidianeidad, que hoy se hace espesa y dura, solo me queda desearte: Descansa en paz amigo, hermano, maestro.