Ay madre…otra vez han pasado taitantos días, pero es que mi vida lleva un ritmo vertiginoso. Y la verdad es que ante esta pantallita paso un montón de horas pero no las suficientes como para dedicar un rato a mi blog, a mi ventanita al mundo de la red. Las oposiciones, la preparación de la programación, … me llevan un poco-mucho tiempo.
Sigo saboreando muchos instantes de mi cotidianeidad. A principios de abril la vida me puso una jodida prueba (de salud), fueron días muy difíciles ante unos resultados que parecía que no iban a llegar nunca, pero al final todo se resolvió positivamente, y lo que parecía que podía ser algo tremendo resultó ser una bobadita que hay que vigilar y cuidar. De aquello he intentado aprender una lección, la de no sobresaltarme antes de tiempo. Soy muy acelerada y siempre me pongo en lo peor, lo sé. Siempre tiendo a ver las botellas medio vacías, y eso a veces me mina por dentro. En fin, la vida…
Tras el sustazo, vino la Semana Santa, la Pascua. Gracias a la mano tendida de una buena
El Domingo de Resurrección, precioso día donde los haya, vino al mundo un pequeño ser que le
puso el broche de oro a la Celebración. Su mami es una persona muy importante para mi, y junto con su familia una parte muy importante de mi vida, de mi corazón. Precioso día para nacer, Hugo, ¡¡qué ganas tengo de acariciarte!!. Ánimo Mery, ahora si que empieza lo bueno.Y el tiempo sigue, y lo que vivo no puede caer en saco roto. Y cada pequeña vivencia cotidiana es una lección de vida. Mis niños siguen enseñándome cada día. Sus ocurrencias, sus historias personales, sus miedos, sus juegos, … en definitiva sus vidas son para mi un regalo.
Se abren nuevas puertas. Retos nuevos me esperan. En el camino de lo cotidiano solo pido fuerzas para tener los ojos bien abiertos y el corazón en pleno bombeo. Y ganas, muchas ganas de seguir apostando por lo que quiero.
"Llegarás cuando vayas más allá del intento"
Contigo, cada día, en lo cotidiano.
*Más fotos de la Pascua en Somalo, AQUÍ


