domingo 22 de marzo de 2009

Soy una suertuda

Un mes y cuatro días hace que no me paro a escribir en el blog. ¡¡Y HAN PASADO TANTAS COSAS EN ESTE TIEMPO!!.

Y el tiempo pasa, y no se detiene a pesar de que últimamente me hubiera gustado congelarlo. Pero la vida se compone de instantes, unos menos mágicos y otros inolvidables, y consiste en saber disfrutarlos en lo cotidiano con todas nuestras fuerzas. He tenido el blog abandonaillo, pero es que he estado saboreando, más si cabe, lo cotidiano.

Mi vida sigue, y no se para, y eso me alegra. Sigue por su camino, por el que yo he elegido y del que soy la única responsable, para bien o para mal. He soñado, y mi sueño se cumplió. Soy Maestra, especialista en educación infantil ¡y me siento tan a gusto afirmando ésto!, pero sobretodo me siento feliz de poder sentirlo. Hay mucha gente que nunca hubiera imaginado que llegaría a serlo, ¡que les zurzan!. Lo he logrado yo solita, aunque ¡eh! Dios ha estado ahí echándome el mejor de sus cables manifestándose a través de esas personitas que me han apoyado y me han sujetado la escalera, de esas que me han dado la bofetadilla a tiempo para que espabilara, de esas que saben hablarme con claridad (y corazón), de quienes me enseñaron que NO HI HA SOMNIS IMPOSSIBLES. Me habrá costado más o menos esfuerzo, habrá sido más o menos duro; habré hecho la carrera más desprestigiada de este mundo por aquellos que viven bajo una ignorancia que son incapaces de reconocer; pero es mi instante y a quien se le ocurra intentar jodérmelo les levantaré con gusto mi dedo corazón y les mandaré ahí cerca, a la churrería de la Plaza Mayor.

Los últimos meses han sido intensos, y ahora me está tocando disfrutar los resultados. Y lo estoy consiguiendo. Cuando hablo con mis niños del cole me siento como mis abuelos cuando me hablaban de la vida con entusiasmo, y les veo reflejados en Josep Mascaró hablándole a Aitana Martínez en el nuevo, y he de reconocer aunque no me guste esta bebida, gran anuncio de Coca cola (decir de paso que me ha hecho soltar más de una lagrimilla).




“Hola Aitana, me llamo Josep Mascaró y tengo 102 años. Soy un suertudo. Suerte por haber nacido, como tú. Por poder abrazar a mi mujer. Por haber conocido a mis amigos. Por haberme despedido de ellos. Por seguir aquí.

Te preguntarás cuál es la razón de venir a conocerte hoy, es que muchos te dirán que a quién se le ocurre llegar en los tiempos que corren, que hay crisis que no se puede… ¡Ja! esto te hará fuerte. Yo viví momentos peores que este pero al final de lo único que te vas a acordar es de las cosas buenas.

No te entretengas en tonterías que las hay, y vete a buscar lo que te haga feliz que el tiempo corre muy deprisa. He vivido 102 años y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta. Estás aquí para ser feliz”.
(Josep Mascaró, Mallorca)

¡Menuda alabanza a la vida!, mi abuelo lo decía: "Hijos, lo que vale en la vida son el amor y los buenos momentos, lo demás sobra". Enfrentándola siempre con una buena sonrisa, como la que mis abuelitos lucieron brillante instantes antes de dejar de respirar.

En lo cotidiano me siento una suertuda. No porque mi CV haya cambiado (que ayuda, claro que si), sino porque he descubierto que la esperanza, el tesón y la constancia con buenas dosis de amor traen consigo grandes momentos. Y ésto es una lección de vida, de las que una tiene que aprender por sí misma.

Destapad la felicidad que lleváis adentro (como el tesoro en las vasijas de barro), amigos, y cada día en lo cotidiano, sonreíd. Por cierto, y sin ánimo de darles publicidad, os invito a pasearos por esta web: http://www.destapalafelicidad.es/.

¿Suertudos? seguro que sí.