martes 27 de enero de 2009

Manipulando alimentos

Vengo de hacer un curso, un curso que ya he hecho más veces pero que como tiene caducidad hay que repetirlo cada cierto tiempo. Vuelvo a ser oficialmente "técnica en higiene alimentaria y manipulación de alimentos", o lo que viene siendo el Manipulador de alimentos de toda la vida.

La verdad es que el curso es aburrido donde los haya, pero como hay que intentar sacarle la parte positiva, además del carnet para el que tan amablemente nos ha capacitado nuestro preparador, una de mis compañeras de trabajo y yo hemos sacado nuestras propias conclusiones.

Y he ahí la paradoja de nuestra vida diaria porque cada vez somos más higiénicos, pero cada vez tenemos un comportamiento más sucio con nuestros semejantes.

 Todos los alimentos pasan rigurosos controles de calidad hasta su emplatamiento, cada día se tiran kilos de comida preparada porque ha sobrado y sin embargo en nuestras ciudades mucha gente no tendrá que cenar esa noche. ¿¿Pero si pasan tantos controles de calidad??

 Los guantes son el pan nuestro de cada día amén, y sin embargo somos capaces de llevar a nuestro perrito por la calle y dejar sus glorias intestinales para el que venga por detrás, como dicen que si la pisas con la izquierda da suerte...¡¡no, si encima los que dejan las cacolinas de sus fierecillas por la calle nos quieren dar un golpe de suerte!! (aclaro que yo no tengo perro).

 Celiacos; alérgicos al gluten, a las legumbres, a la piel del pollo, a los pimientos, a la manzana, ...; intolerantes a la lactosa; enfermos de gastroenteritis con dietas blandas;… disfrutan de menús especiales para sus movidas y sin embargo ¿cómo atendemos a los niños que simplemente no tienen hambre por qué en realidad esconden detrás de ello dolores del corazón?

 Hervimos los chupetes de los bebés cuando se caen al suelo, las tetinas después de cada toma, desinfectamos hasta las pinzas de depilarnos, utilizamos litros de lejía para que nuestras cases luzcan brillantes, … y sin embargo: ¿dónde dejamos tanta limpieza cuando salimos de casa? Porque desde luego en las calles de mi ciudad puedes encontrarte desde chicles en las aceras, pipas, colillas…hasta las bolsas de basura fuera del contendor cuando estos están vacíos…(por no nombrar otra vez a los tan temidos carajones de los perros).

 Cuidamos nuestra higiene personal con mimo (bueno todos no, que hay a quienes les huele el pozo como al dragón) y sin embargo ¿cuántas veces higienizamos nuestros corazones tan llenos de rencores, heridas, sufrimientos, …?

Nos han surgido muchas más cosas. Cierto es que a pesar de lo aburrido, y repetitivo, del temario nuestro profesor ha sido encantador y nos hemos reído también, ha sido ameno oyes.

Quiero cuidar más “los alimentos” de lo cotidiano, de mi día a día.

Y tú, ¿cómo manipulas “el alimento” de tu cotidianeidad?

martes 20 de enero de 2009

Javi* está triste

Javi* es un niño de diez años, está en cuarto de primaria. Es un niño de estatura normal para su edad, gordito. Va bien vestido, aseado. Es hijo único.

Hora del comedor. Llega despistado, como todos los días. Se sienta, le sirven la comida y empieza a darle vueltas. Hoy hay garbanzos de primero, pavo de segundo y yogur de postre. Como siempre, acaba mal y tarde de comer, mañana será otro día.

Y mañana llega, y pasado, y el siguiente. Como todos los días la comida de hoy tampoco le gusta. Le da vueltas con la cuchara, y mira al infinito. Y su "profe" de mesa, Nacho*, decide que hoy va a comer con los pequeños. Y allí come, igual de mal que siempre, pero acaba comiendo como todos los días.

Antes de ir a buscarles a sus clases, Nacho comparte con "la seño"** de los peques que ve a Javi raro, que no sabe qué le pasa y que le tiene preocupado, pero que como los mayores son tantos y comen tan sumamente mal no puede pararse a estar solo con él, así que entre ambos deciden que hoy vuelve a comer con los pequeños, que comen mejor. Así ella** podrá observar más a Javi.

Hoy llega más despistado de lo habitual, raro en él. Pero su mirada al infinito se traduce en una mirada dispersa, distante. De primero hay menestra...¡mal empezamos!. Ella observa que Javi* está "mareando" la comida, se le acerca y le pregunta por qué no se la come, su respuesta es rápida: -no lo sé. Ella esperaba un "no me gusta", " qué asco"...pero no, Javi no sabe por qué no se la come. Así que ella le pregunta que qué come en su casa, intenta saber cuáles suelen ser sus comidas preferidas. Come pure de calabaza, san jacobos, chuches, bollería, ... Vive con mamá y con la abuela, papá vive en otra casa porque papá y mamá ya no se quieren, le explica. En seguida se asoman un par de lagrimitas. -Papá y mamá reñían mucho en casa, por eso mamá y yo nos fuimos a casa de la abuela. A mi me gustaba más cuando vivíamos en la otra casa. (Le cuenta más cosas, duras)

Ella está aguantando el tipo, el nudo en la garganta a penas la deja hablar. En seguida se percata de la situación de Javi. Él, entre lágrimas, sigue comiendo. Ella le da un achuchón, y le deja comer.
Javi termina de comer y se va al cine del cole. Ella no puede dejar de darle vueltas. "Javi el despistado", "el lento de Javi", "Javi el de cuarto "B", tiene tristeza. No es vago, ni tiene sueño, ni es un despistado...está profundamente triste.

Ella se queda "tocada" y lo comparte con Nacho. Están preocupados y deciden hablar con la tutora. Nacho tiene que irse pronto porque tiene entrenamiento así que a la hora de volver a clase ella se acerca a la tutora y con su nudo en la garganta le comenta la situación vivida a la hora de comer. La tutora le agradece la preocupación por la situación y la confianza con la que se lo cuenta. Se reconocen preocupadas, la tutora viene observándole desde hace tiempo. -Ha perdido la seguridad en sí mismo, no se valora, se "duerme en las musarañas", no colabora en el aula, no se socializa con el resto; son algunas de las muchas observaciones que la tutora comparte con la "seño" del comedor; y se proponen ayudarle, como sea. Los padres de Javi, al parecer, pasan bastante de su hijo, hoy por hoy lo único que les preocupa es el dinero, el qué se llevará cada uno. Cierto es que a Javi no le falta la ropa limpia, ni el dinero en el bolsillo para a la salida del cole comprarse chuches, pero le falta lo más importante: el cariño, el afecto de sus padres, la preocupación por su educación.


¿Hay algo en este mundo más duro que ver a un niño triste? para mi no. Cualquiera que sea esta tristeza.


Y ésto, que llena la cotidianeidad de mis días, me preocupa y me cuestiona ¿qué estamos haciendo mal?.


Y en lo cotidiano solo me queda confiar, cuidarle como pueda y abrazarle, lo demás se me escapa de las manos.


*Javi y Nacho son no son sus nombres, prefiero preservar su intimidad.

**"La seño de los peques", "ella"...soy yo.

domingo 18 de enero de 2009

Con un canto en los dientes

Ultimamente tengo bastante descuidado mi blog, lo reconozco. Y no es que haya dejado de vivir lo cotidiano, más bien todo lo contrario. Estoy a tope.

Y en esta búsqueda cotidiana siempre hay quien no se separa de mi lado, quien de repente se me cruza en el camino y se queda, y quien a pesar de la distancia que nos separa, sigue pendiente de mi.

Vaya hoy pues mi entrada dedicada a todos.


¡Con un canto en los dientes!, vaya suerte que tengo de tenerte a mi lado.

En lo cotidiano, con un canto en los dientes*...de tener la suerte de vivirlo, y de tenerte, de teneros, a mi lado.

¿Puedo contar contigo para mi búsqueda?, tú ya cuentas conmigo.

______________

*Conocí "Con un canto en los dientes" hace ya unos años, de mano de una amiga que estaba pasando un momento muy jodido y a través de esta canción quería agradecernos lo que por ella hacíamos. Después de este tiempo ella ha encontrado el que puede sea un lugar para su mundo. Deseo que ese discernimiento la ayude a pisar firme, siempre.

domingo 11 de enero de 2009

Pasó haciendo el bien

Ya hace tres años, a esta misma hora, y aún tengo la sensación de subir al pueblo y al abrir la puerta llamar: ABUELAAAAAA y que me vayas a contestar: HIJAAAAAAA.

Fué tan grande ser tu nieta, fué tan grande llamarte ABUELA.

Te echo de menos, pero sé que desde esa estrella que tanto brilla tu me cuidas y das luz.

¡¡BENDITAS MANOS!!. Como Jesús de Nazaret de ti también afirmamos los que te conocimos: Pasó haciendo el bien.

Y en la cotididaneidad de mis días siempre hay un hueco para mirar al cielo y recordarte.

Te quiero, abueli.