viernes 30 de mayo de 2008

Pensamientos cotidiano bajo la lluvia

Cuando llueve me da por pensar, y a mi alrededor sin embargo la gente está irascible. Yo es que soy así, demasiado rara quizá. Lo que a otros les molesta a mi me parece curioso, y a la inversa.

Me gusta ver llover y sentir la lluvia mojándome. Me encanta el olor que queda tras una tormenta, esa hierba mojada que huele a vida.

Estar en la cama y escuchar el sonido de la lluvia es algo inexplicable. Me siento tranquila, serena, feliz. Envuelta en la sábana y placidamente relajarme con ese sonido. O estar sentada con un buen libro en invierno al calorcito de la chimenea, con olor a pueblo, y escuchar el sonido de la lluvia.

Pienso en personas, e intento que en este momento sean parte de mi.
Recuerdo a Marta, que tanto le gusta la lluvia. Recuerdo su voz, su sonrisa e intento recordar sus abrazos, sus abrazos "rompecuellos".
Me vienes tú también al pensamiento, tú que tantas veces me recuerdas que lo bueno está por llegar, que lo importante no es la meta sino el camino y lo que aprendemos en él. O tú, que sabes de mis tormentas y aún así sigues conmigo bajo el mismo paraguas.

Y ¿cómo no? me vienes tú, que desde que nacía decidiste acogerme en tu paraguas y desde entonces has estado a mi lado, aún cuando yo he decidido pasar de ti y salir a mojarme sin tenerte en cuenta.

La lluvia resulta tan fácil de comparar con la vida real.

El agua se evapora, se forman las nubes, llueve, todo se moja, sale el arco iris, ...

Pero a veces, no muchas ¡y menos mal!, la lluvia se torna fea y deja sinsabores, es cruel. La lluvia aplasta, aterroriza, empobrece, entristece y hace daño. Y lo peor es que esas malas lluvias siempre van a caer en los sitios menos indicados. Deja malheridos a sus habitantes. Algunos de los que venís a "verme" (leerme) habéis vivido en primera persona todo esto, y sabéis de que os hablo. Del dolor de esas personas que de un día para otro ven como sus casas, sus tierras, sus vidas se van de repente y sin haberlo esperado, y sin embargo esa gente nos da auténticas lecciones de supervivencia, lecciones de esperanza.


En Logroño el otro día granizó, pero no fue una granizada cualquiera, no. Fue una granizada de las que hacen historia y de las que causan daños irreparables. Evidentemente no es el mismo daño que puede causar en un país en el que los medios son insuficientes, pero es daño. ¡Qué se lo digan a los pobres agricultores!.

Mi cámara y yo fuimos testigos del desastre, caían tantas piedras que parecía que estaba nevando de lo blanco que quedaba el suelo, para muestra un botón...


¿Y todo ésto a qué viene? pues a que gracias a Dios, no llueve eternamente. De repente un día decide salir el sol y con él vuelve la esperanza, la gente se encuentra menos irascible y los paraguas vuelven a estar a buen recaudo. Nos ponemos los tirantes y decidimos salir a pasear tranquilamente, sin prisas, sin agobios, sin mojarnos.

Ojalá sepa convencerme a mí misma de ese "no llueve eternamente" y en lo cotidiano aprenda a ver el arco iris, a oler de verdad la vida de la hierba mojada. Me hace demasiada falta, pero su bastante complicada.

¡Ojalá!

miércoles 21 de mayo de 2008

I'll be there for you

Hace ya muchos años que tuve la suerte de cruzarme contigo en el camino, y desde entonces más lejos o más cerca siempre has estado a mi lado.


Maestra de profesión, de vocación y por devoción sabes transmitir y llegar, eres responsable y cercana y muchas veces haces las veces de mami de tus alumnos...eso si, en inglés :p.

Juntas hemos construido muchos proyectos y también los hemos compartido. Juntas hemos reido hasta dolernos la barriga y hemos llorado las penas en ese lugar tan mágico al que ojalá volvamos algún día.


Confidencias, amoríos, sueños, fe, ilusiones, proyectos, trabajos, ...

Gracias a ti he aprendido muchas cosas. De tu discrección, de tu cariño, de tu bondad y de tu ternura he bebido para calmar mi sed.

Gracias a ti sé lo que es ir a estudiar a una ciudad lejana a casa y sin embargo no notar la ausencia de familia, porque me acogiste en la tuya como si yo fuera una más, porque me diste calor en los momentos de tristeza, porque me acompañaste en el dolor de la pérdida de mis abuelos que desde la distancia tuve que aprender a superar. Porque tus padres han hecho las veces de mis padres. Porque me enseñaste a moverme por una ciudad enorme. Porque me has hecho amar mucho más la profesión que he elegido. Porque compartiste conmigo los inicios de un amor que en unas 48 horas se hará más fuerte que nunca.

Porque me has hecho reir muchas veces y me has bronqueado otras tantas.


Porque me has acercado a Dios y has compartido tu fe conmigo.


Porque eres tan auténtica que no me cansaría nunca de estar a tu lado.



Y eso, eso Mariajo, no se paga con dinero de ahí mi infinito agradecimiento.


El tiempo, la vida y sobretrodo la distancia quizá nos hayan llegado a separar un poquito. Podemos tardar días en hablar pero sabes de sobra donde estoy y yo se sin duda que tú estás ahí para ponerme una escalera si alguna vez caigo.
Dentro de unos pocas horas cumplirás un sueño, el sueño de casarte y formar una familia. No sé la de veces que desde que nos conocemos habremos hablado de este momento, miles, y fíjate ahora está ahí, a la vuelta de la esquina. Y yo voy a tener la suerte de estar ahí el viernes para ser testigo de ese amor. Gracias por quererlo compartir conmigo, cielo.

Te deseo mucha felicidad. Y cuando haya baches, que es sano, yo estaré ahí por si me necesitas.

Recuerda siempre las estrellas y aquello de I'll be there for you




Te quiero Meryyouuuuuuuuu, una jartá, infinito y más.
En lo cotidiano, contigo.

jueves 15 de mayo de 2008

Manos del mundo

Demasiados días sin escribir, y no por falta de tiempo...¡¡perdondadme!!

El caso es que hay veces que debes priorizar otras cosas, poner en orden otras tantas. Y en medio de esos momentos en los que algunas cosicas de tu vida deciden darse la vuelta y te desesperas, y pataleas, y te cabreas y ... Y justo en esos momentos encuentras la caricia de la mano amiga que ha decidido hacer de tu cotidaneidad algo más especial. Esa mano amiga que te coge de la mano y se pone a caminar contigo, desde la distancia o en la cercanía, pero contigo.

Hace ya tiempo que reflexioné sobre las manos en este post. Si hay algo en lo que siempre me fijo es en las manos, porque todas las manos son diferenets y aunque suene demasiado poético para mi cada mano es especial. Sin duda si tuviera que quedarme con alguna las de mi abuela fueron demasiado especiales, y las de los niños...manos limpias, que huelen a vida y a inocencia.

Hoy me siento especialmente agradecida por tantas y tantas manos que cada día, aun en la distancia, modelan mi vida y me ayudan a crecer.


LAS MANOS DEL MUNDO












De vez en cuando me gusta fotografíar las manos de las personas a las que quiero, he aquí la muestra. Una noche de fiesta, un grupo de amigos, música de cuando se calentaban los rulos en la lumbre, unión...


En lo cotidiano, de la mano.