Convertirse es para mi como esa invitación que te hacen a una fiesta pero para la que te da pereza arreglarte, ponerte los zapatos de tacón y salir de casa decidida a pasártelo bien.
Al final vas, y te plantas la careta de estar pasándotelo bien aunque en el fondo te apetecería mucho más estar tirada en el sofá, o simplemente haciendo algo que de verdad te entretenga.
Porque claro ir a esa fiesta está bien, seguramente te encontrarás a alguien con quien conectes y estés hablando un ratico la mar de entretenida, y quizá hasta bailes. Pero en el fondo, como no te has inyectado de optimismo y no le has echado las ganas necesarias, terminas más aburrida que un piojo solo en una melena rizada.
Y es que en el fondo no se trata de las ganas que tengas de hacer algo sino del espíritu que pongas en hacerlo.
Quiero convertirme, llenar mis venas de optimismo y ponerle espíritu a la vida, que es necesario para preparar el camino a Alguien que está por llegar y que necesita que le acune, entre algodones mulliditos (aunque eso del mullido lo llevo de serie ;P).
En lo cotidiano, It's time to change.
domingo 7 de diciembre de 2008
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1 piensan que...:
Yo también quiero convertirme!!
Aunque parezca que no tengo ganas y me venga abajo porque parece que no lo consigo... tengo ganas!!
A ver si aprendo a dejarme hacer en lo cotidiano!
Gracias Noe ;)
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