20 de Septiembre de 2008. Día grande, muy grande. Dos personas que se quieren dieron un sí decidio y firme. Y sé que su felicidad será eterna, porque en su mirada está la transparencia que solo el Amor es capaz de dar.
A pesar de las circunstancias, a pesar de las importantes ausencias físicas, aquel día la magia hizo de las suyas y todos pudimos sentir un poquito la presencia de los que nos precedieron en el amor y, aunque no pudiendo acompañarnos con sus sonrisas, nos hicieron un guiño desde el cielo. Con ese esplendido sol nos dejaron claro que estaban a nuestro lado. Gracias.
Recordad lo que díjo San Pablo y recordó Silvio: solo el amor convierte en milagro el barro.
Yo, en lo cotidiano, no puedo dejaros de desear lo mismo que, parafraseando al poeta, os dije, entre otras muchas cosas en mi carta, aquel día:
Que el corazón no se os pase de moda, que los otoños os doren la piel. Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel.
Prima, nuevo primo: ¡¡Enhorabuena!!



0 piensan que...:
Publicar un comentario en la entrada