Últimamente estoy bastante pasota la verdad, y lo reconozco. Paso mucho de todo y un poco de nada, y la verdad es que en este estado no se está del todo mal pero siento que ésto no me hace ningún bien, y además no es mi manera auténtica de ser, no es como quiero ser, vamos.
En lo único que me concentro, posiblemente, es en los estudios, es como si me hubieran abducido. Yo jamás he sido de tirarme horas haciendo ejercicios, repasando, volviéndolos a hacer...pero es que ha llegado ese momento en que lo hago o lo hago y no hay más vuelta de hoja. Hasta yo misma estoy flipada de estar tanto rato seguido haciendo números. Y no pienso que hacerlo esté mal, todo lo contrario, me aplaudo a mi misma por estar siendo constante, al fin y al cabo me juego un sueño. Pero es que soy joven ¡leñe! y me molesta un montón mi actitud de pasotismo hacia otras cosas, y como diría mi abuela
"¡hay tiempo para todo!".
Pero sin embargo me pregunto...
¿Qué queda de esa Noe a la qué le apasionaba estar horas y horas compartiendo con los demás? Y eso que en la mayor parte de las veces, sin buscarlo, salía más recompensada.
¿Qué queda de esa Noe que salía a "comerse el mundo"? Ahora ni ganas de ponerme un poco “mona”.
¿Qué queda de esa Noe que preparaba con cariño el próximo grupo con sus “chicos”? o ¿Qué queda de esa Noe que disfrutaba cada viernes hablando de temas profundos, o no tan profundos ;)? Pero claro no me convenzo a mi misma de que hay más lugares donde poner mi vida al servicio de los demás y compartir lo que soy.
¿Qué queda de esa Noe que cada domingo iba a celebrar la Eucaristía? Unas veces con más ganas, otras con menos…pero iba. Sería una excusa barata decir que como aquí no hay la súper misa de 21’15 a la que iba en Valladolid...
¿Qué queda de esa Noe payasa a la que le encantaba hacer reír?, y creo que la gracia no la he perdido, jeje.
¿Qué queda de esa Noe que tenía tiempo para todo? Y no es que ahora esté ocupadísima, todo lo contrario, pero es que me cuesta sacar tiempo para cosas que antes me llenaban.
¿Qué me queda? No lo sé, pero si tengo claro que no me quiero perder, ¡leches! No quiero, no quiero.
Hoy uno que yo me sé me ha dado una señal, hacía días que no las notaba. Porque Él no quiere que me pierda, y eso que yo, como decía al principio, paso bastante últimamente.
Ayssssss (como diría una que yo me sé)
Que no me pierda en el camino.
Que no me duerma en el ruido.
Que no me duerma vencido.
Que no me pierda en la sombra.