lunes 30 de julio de 2007

Buenos agricultores

Mis abuelos han sido y son para mi un claro ejemplo de vida entregada, de amor incondicional y de fe. Y aunque nunca fueron famosos en mi historia tienen un gran protagonismo.
Dejaron muy pronto los estudios, sabiendo leer y escribir, y sin embargo ambos eran tremendamente cultos, si, cultos: Sabían sembrar, cuidar las plantas y recoger los frutos. Y es que aunque en esta época quien más quien menos tiene estudios paradojicamente hemos perdido el arte de la agricultura.

Todos hablamos de amor, de amistad, de fe, de esperanza, de ilusiones, de sueños...pero pocos se atreven a apostar desde abajo, desde esa semilla que posee todas las cualidades genéticas para llegar a dar un buen fruto.


Hoy me acordaba de mis abuelos, especialmente, con el Evangelio.

Porque todo es como la semilla de mostaza, es pequeñita y sin embargo bien cuidada se llega a convertir en una hermosa planta, fuerte y robusta.

Puede parecer que los tenga idealizados, se trata de mis abuelos, pero es que ellos supieron desde su debilidad, sus heridas y su pequeñez, sembrar desde abajo e ir cuidando, podando, regando, abonando...y al final de sus vidas fuimos testigos de esos frutos, de esa familia unida ante ellos, de esos vecinos y amigos que lloraban su pérdida.

Nosotros, ahora, tenemos el ejemplo, sabemos como lo hicieron, sé como lo hicieron.

Aprendimos de ellos "el arte de" de la huerta, de las viñas, del cereal...

Aprendimos de ellos la seriedad, la confianza, el amor mutuo, la fidelidad...

Aprendimos de ellos a SEMBRAR.
Ahora solo me queda saber ponerlo en práctica, ¿podré?...de mi depende.



martes 24 de julio de 2007

Unidas, siempre.

Hoy quiero, en lo cotidiano, dedicar mis palabras a dos personitas muy especiales. Dos personas a las que tengo siempre presentes, en lo cotidiano de mis días.

Porque juntas formamos una pequeñita comunidad, la que ahora añoro y necesito.
Porque juntas nos reimos de las cosas más simples, hablamos de los asuntos más complejos, soñamos los proyectos más audaces y nos unimos en los momentos más amargos.
Y juntas nos fuimos a mi primer "Retiro-Convivencia-Encuentro" a Colares, camino al cual nuestro coche quedó parado en medio de la nada, digo de Portugal, cerca de ConstanÇa y al lado de un cuartel de la Guardia de Tránsito ;) (¡anda, este nombre me suena!).

Ellas me fueron desgranando poco a poco El amor entrañable del Padre, la una con sus explicaciones de "andar por casa" y la otra desde un lado más formal teológicamente hablando. Y es que nadie como ellas explicando el pasaje de Jesús y la mujer Samaritana, ayudando a saciar mi sed.

Gracias, hermanas, gracias por las tardes de Vísperas, por las tardes de patatas, coca cola y café. Por las tardes de encuentro, oración, silencio, tranquilidad.
Gracias por los abrazos no dados, y por los recibidos. Por los gestos, las sonrisas y los mosqueos. Por las palabras y los silencios.
Gracias por ser M.C., misioneras en lo cotidiano.

Edni, Ednita. A ti, freirota, gracias por esos dos benditos oídos que Dios te ha dado. Por llevarme en moto, por compartir tantas Eucaristías (incluso las del P.Win Zip, por rezar conmigo (¿te acuerdas?) y por hacerlo por mi. Gracias por machacarme, porque sabes que me viene bien. Por contarme tantas cosas de la vida. Y aunque quede feo, gracias por los cigarros compartidos en aquella escalera para el recuerdo. Gracias pro compartir tantos momentos incrrrrrrrreibles.

Antonia, Tónia. A ti, sort, gracias por tus caras, si, por esos getos que pones y que te delatan y que nos encantan. Gracias por acompañarme en el camino, sin dejarme, sin alejarte. Gracias por invitarnos a tu comunidad, muy a pesar de los pesares y por estar a nuestro lado en los momentos duros, queriéndonos. Gracias por llevarnos a tu casa, con tu gente, a Portugal y haber estado tan pendiente, y claro, por haberte puesto la medalla. Gracias por esos gritos que pegas sin darte cuenta y que tanto ayudan a abrir los ojos, aunque a veces sea de miedo. Gracias por enseñarme tantas y tantas cosas de la vida.

Y es que en lo cotidiano me gusta recordar y agradecer.
Hermanas, si, hermanas os digo: GRACIAS.
OS QUIERO.
Había pensado dedicaros una canción, pero como sois unas frikis y os gustan tantas pensad en la que os gustaría que escucharamos juntas, y os la mando, jejeje.

miércoles 18 de julio de 2007

Zarza que arde, sin consumirse

“Quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado"
(Ex, 3-5)



En lo más puramente cotidiano de mi vida, allí es donde más se me acerca LA VIDA.

Porque siempre hay un momento y un lugar para encontrarse contigo: GRACIAS.
El momento siempre llega y cuando menos te lo esperas y quizá cuando más lo necesitas, aunque tú no lo creas.
El lugar lo buscas, a veces con impaciencia, y sin embargo Él se había encargado de ponértelo más cerca de lo que pensabas.

Y llega el momento en el que te encuentras con ese lugar y te sientes intranquila ante lo que ves, pero a la vez sientes curiosidad.

Y con el tiempo vas aflojando tus sandalias y dejas que eso cale en ti.

Gracias por darme tiempo para asumir las cosas.
Gracias por ponerme ante situaciones díficiles para hacérmelo más fácil.
Gracias por dejarme sentirme como él ante la zarza que arde invitándome a descalzarme ante ti para poder servir, en lo cotidiano, saliendo a mi encuentro.
Gracias por dejarme estar para poder ser.

Gracias por aquellos a quienes me pones en el camino, haciendo que la distancia física no impida el acercamiento personal. Porque con sus palabras, y sus silencios; con sus sonrisas, y sus enfados; con sus manos, y con su voz; me ayudan a reintentar una y otra vez.

domingo 15 de julio de 2007

¿Quién es mi prójimo?

Del latín proxĭmus, misma raíz que próximo…¡¡curioso!!, ¿verdad?. Pero como me dijeron una vez hablando de este pasaje, en el Evangelio la proximidad no es una medida física sino una dimensión del corazón. Y cuando a Jesús le preguntó el maestro de la ley que quien era su prójimo pues en lugar de darle una respuesta concisa y rápida le narró una parábola, vamos…le contó lo que él hacía pero con otras palabras, desde el corazón, más que dsde la vana palabrería.
Hoy, unos cuantos años después, aquí seguimos, preguntándonos día a día como hacer misión, como ser solidarios, como acercarnos a los demás. Aparentemente lo tenemos muy claro, se nos llena la boca de palabras cuando hablamos de solidaridad, de justicia, de amor, de fraternidad…Y sin embargo nos cruzamos cada día con muchos prójimos a los que somos incapaces de tenderles nuestra mano, prestarles nuestro hombro.
Reconozco que la mayoría de las veces me preocupa más quién está cerca de mi, que de quien me hago yo “prójima”. Pero nuevamente ahí está la Palabra, tan antigua ya tan actual, para interrogarme y hacerme reflexionar.
Jesús ya se encargó hace tiempo de hacernos sus prójimos, de acercarse a nosotros para hacernos ver que pocos eran los que se acercaban a los que sufrían, a los que nos necesitaban, a los que nos nadie arropaba. Para ayudarnos a comprender que hace más el que se rasga las vestiduras para compartirlas con los demás que el que da lo que le sobra.
Un religioso, un levita y un samaritano…¿y cuál es el que practica la misericordia?, pues el que nadie esperaría: el samaritano. Y así es la vida misma, aquellas personas que pasan inadvertidas, que nos parecen extraños, que les juzgamos por lo que son y no por como son…esas son las que de verdad siguen las huellas de aquel loco de Nazarteh que dio su vida entera por nosotros.
Ojalá pueda yo ser así, practicar la misericordia, tender mi mano y servir, siempre servir. Porque quien es mi projimo ya se encarga Él de mostrarmelo cada día, en lo cotidiano.

Unidos.

¡¡Maldita aliada!!

Siempre has sido una obsesionada con tu cuerpo. Te preocupaba demasiado no caber en ese o aquel pantalón, que aquella original camiseta no se ajustara lo suficiente como para quedar naturalmente sensual. Fué un tema por el que tuvimos "serias" discusiones ¿recuerdas?.
Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, y ayer la casualidad quiso que nos encontráramos en ese bar. "¡¡Ohhhh!!, ¿pero qué ven mis ojos?" te dije mientras mi corazón intentaba no reaccionar ante la visión. Tu cuerpo era la mitad del cuerpo al que hacía meses que no veía, tus ojos estaban fuera de sí. Tanta delgadez me estaba dejando alucinada.

"¡¡Qué guapa estás!!" me dijiste, y yo te sonreí con el típico comentario de: "¿alguna vez me has visto fea?" (olé esa modestia). Y me miraste, y te miraste y yo reaccioné con un: "P. tu siempre con esas alpargatas de esparto tan originales, eres la caña".

Y entre risas y abrazos, y chistes malos, se nos pasaron los minutos, y nos despedimos con la propuesta de quedar a tomar un té, ¿¿¡¡cómo no!!??, para recordar viejos tiempos de colegio en los que nos reíamos de las revistas para adolescentes y jugábamos durante horas a mandarnos notas entre toda la clase.

Hoy pienso en ti, tu imagen no me la puedo quitar de la cabeza. Me habían comentado que te habían visto muy delgada, pero nunca llegué a imaginar que tanto. Sé que no lo has tenido fácil, pero estás a tiempo de salir de ese maldito mundo y abandonar a esa maldita aliada que te está arrebatando la vida.


No sé muy bien lo que habrá pasado, ni tan siquiera como te encuentras tú. Tengo ganas de ese te, y mientras tanto seguiré pensando en las tardes bajo el castaño del patio de los mayores soñando con el futuro.
Recordando aquella vez en la que bajábamos las escaleras a todo correr a ver quien llegaba antes a la fuente de Pre-escolar y nos caimos rodando.
Estoy cerca, para lo que quieras.

viernes 13 de julio de 2007

"Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis"

"Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis"






Nuevamente me remueve la Palabra, me interroga.
Me gusta ser útil, y sentirme como tal.
Una de las llamadas que siento es a servir, quizá no siempre lo haga bien pero siempre intento hacerlo lo mejor posible


Porque a veces es mucho más fácil hablar que hacer.
Porque la mayoría de las veces hablo, y no actúo.


Peroooooooooooo...si, estoy dispuesta a hacer, a dar, a darme, a ser y a estar...
¿Y tú?, ¿me ayudas?, juntos, en lo cotidiano, podemos.

jueves 5 de julio de 2007

Aprender a sembrar


Aprendiendo a sembrar...

para poder recoger.


Aunque la tierra se me ha puesto dura.
Aunque el esfuerzo sea enorme.
Aunque me llene toita de inseguridades
Pero el sacrificio es necesario, ya lo dice hoy la Palabra.
Porque la cultura del mando a distancia no siempre sirve.